Amor a ser Libre… de adicciones.

14 de Febrero.

¡Feliz 14 de Febrero!, porque mi mente torcida piensa que si digo Día de San Valentín, interpreta «ya valió» y me voy por «la libre», así que, sólo por hoy, haré lo correcto.

Hablando de relaciones amorosas, amistosas o de  interés, normalmente basado en mi egoísmo, es que en algún momento pensé que mi recuperación era para mantener mi matrimonio, para que mis hijos se sintieran bien, para que mi madre estuviera tranquila, para que mis hermanos no sintieran una carga, para que mis amigos me vieran mejor. También, llegué a pensar que mi situación de estar activo era por «culpa» de una novia traicionera, de una esposa con falta de comprensión, de la falta de reconocimiento en mi trabajo, por la falta de cercanía de mis hermanos, porque mis hijos no me querían lo suficiente, y así sucesivamente.

Entonces partía de una posición errónea, «mi recuperación» no era «mi recuperación», sino la recuperación de las personas y las cosas, incluso creía que se trataba de «su recuperación». Es claro que no había entendido que se trata de salvar mi vida, en primer lugar, y después de ponerla en el mejor orden posible.

Otras ocasiones pensaba que no me era posible iniciar mi recuperación o seguir con ella si estaba rodeado de personas que desconocen mi enfermedad, que no se preocupan por ella, que no la comprenden, que no saben realmente en que consiste, en que hacen todo lo posible por desestabilizarme, que no tienen consideración de mí, que en el fondo quieren que vuelva a caer porque les estorbo y muchas otras cosas más que pasaban por mi mente.

A pesar de cualquier persona o situación, hoy tengo claro que, el que tiene que estar en recuperación soy yo, y esta palabra no solamente es un  adjetivo sino un verbo en gerundio que implica acción constante y de tracto sucesivo, no es algo que termine (por algo le llaman en gramática presente continuo), y que mejor modo verbal que mantenerme en un sólo por hoy continuo y constante, y dejar a un lado lo que pasó (que solamente me causa frustración porque ya no puedo remediarlo) y tampoco preocuparme por mañana (pues quien sabe si llegue).

He aprendido a dejar la dependencia de las personas y las cosas, pues eso me hace preso, además de que les cargo mi vida porque les hago sentir, y me lo creo, que dependo de los demás y al mismo tiempo pienso que «soy independiente», incongruencia total. 

Qué romántico se escucha «te necesito», «sin ti no puedo vivir», «eres mi todo», «eres mi vida». Qué egoísmo el mío pretender que otra persona cargue con mi vida, que apenas ha de poder con la suya, y sin embargo, cuando con total sinceridad y humildad se me pide que ponga mi vida y mi voluntad al cuidado de Dios no me parece tan fácil «ni tan romántico» decirle a Dios «Te Necesito», «Sin Ti No Puedo Vivir», «Eres Mi Todo», «Eres Mi Vida», pues de inmediato entra mi falta de fe porque no lo veo, porque no tengo un contacto físico, porque simplemente pongo en duda su existencia.

Al fin, cuando todo el Programa de AA, NA y/o Grupos de Doce Pasos me ha habilitado para encontrar a mi Poder Superior, es que comienzo a estar en verdadera recuperación porque dejo de pelear conmigo mismo, dejo de discutir con los demás y admito que Dios es quien está a cargo y que por eso es mi Director, mi Jefe y mi Padre, yo solamente debo cumplir con sus directrices, con sus instrucciones y aceptar su amor.

Cada mañana cuando abro mis ojos digo: “¿quién manda hoy: TÚ o yo? y me respondo ¡TÚ!, entonces todo estará bien, porque si ¡TÚ Estás conmigo!, ¿quién contra mí?”, y procedo a darle gracias por todo lo que me da y me ha dado, hago la Oración de San Francisco y me preparo para meditar en que debo olvidarme de mí mismo en el sentido de pedirle a Dios que haga a un lado mi egoísmo y mis defectos de carácter, solamente por hoy, y le agradezco que me guíe hacia las virtudes y cualidades necesarias para estar en una buena recuperación de mi vida y principalmente de mi alma.

Yo no podría mantener tolerancia, paciencia ni ningún tipo de equilibrio emocional si tuviera que valerme única y exclusivamente de mis propias herramientas, porque nunca funcionaron, de hecho siempre necesité del lubricante que mi enfermedad solicitaba para no sentir o querer sentir a mi manera. 

Así las cosas, hoy dejo que Dios pase primero y se haga cargo de las situaciones, pues cuando no lo hago invariablemente me domina la ira, la autoconmiseración, la frustración, la falta de sinceridad, desconsideración, depresión y otras linduras que siempre me han puesto mal.

Hoy quiero decirle a Dios: «Eres mi gran Amor y mi mejor Amigo, por tanto en ti creo y en ti confío».

Felices 24 horas llenas de amor y afecto con Dios.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

14 DE FEBRERO

ESPERANZAS Y EXIGENCIAS

Graba en la conciencia de cada individuo el hecho de que se puede poner bien a pesar de cualquier otra persona. La única condición es que confíe en Dios, y haga una limpieza de su interior. 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 91 

En nuestras reuniones a menudo tratamos del tema de las esperanzas. No tiene nada de malo esperar progresos de mí mismo, buenas cosas de la vida o buen trato por parte de otra gente. Lo malo está en dejar que mis esperanzas se conviertan en exigencias. No lograré ser lo que quiero ser, y las situaciones se desarrollarán de tal manera que no me complacerán, porque la gente de vez en cuando me fallará. La única pregunta es: «¿Qué voy a hacer al respecto?» ¿Sumirme en la ira o en la lástima de mí mismo? ¿Vengarme y hacer que la situación vaya de mal en peor? O, ¿confiaré en el poder de Dios para traerme bendiciones a los líos en los que me encuentre? ¿Le preguntaré a qué debo dedicarme a aprender? ¿Sigo haciendo las debidas cosas que yo sé hacer, sea lo que sea? ¿Me tomo la molestia de compartir mi fe y mis bendiciones con otras personas?

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

Nuestra Libertad común tiene la Preferencia

31 de Enero.

Los Pasos sirven para guiarme en mi recuperación y las tradiciones son fundamentales para el mantenimiento y desarrollo del grupo y de la comunidad de A.A. De ninguna manera van separadas porque para mi recuperación necesito del grupo y de la Comunidad, ya que necesito trabajar con otros iguales que yo para mantenerme sin consumir y de esta manera poder ir trabajando en la ingobernabilidad de mi vida. 

La Primera Tradición que indica: nuestro bienestar común tiene la preferencia, me recuerda lo importante que es reducir mi egoísmo; lo trascendente de que el grupo y la Comunidad se mantengan para seguir llevando el mensaje al alcohólico y/o adicto y/o enfermo de las emociones negativas que se encuentran sufriendo; la importancia de que simplemente soy uno más que requiere de la ayuda de A.A. o N.A. o un grupo de Doce Pasos.

Cada vez, que acudo a una junta de mi grupo, he ido aprendiendo que el Coordinador abre y lleva a buen término la junta, respetando la autonomía y tónica que previamente ha adoptado “la conciencia del grupo”. Al entender esto, cuando me ha tocado coordinar siempre hago oración para pedirle a mi Dios me conceda la luz necesaria para guiar la junta y que sea provechosa para todos y que la misma sea benéfica para el grupo sobre cualquier necesidad personal, y por ello lo importante de respetar la autonomía y tónica del mismo.

A.A. nació del trabajo de un alcohólico con otro alcohólico y se dio cuenta que, al irse sumando, fue creándose una Comunidad en la cual no podía ni debía haber jefes ni jerarquías, en la que lo importante es mantener la unidad, dar servicio y con ello trabajar la recuperación.

El Programa de acción me invita a que mi recuperación sea egoísta y personal, respetando en todo momento el bienestar común. Por eso, lo importante son los principios espirituales y no las personalidades de sus miembros, de esta forma nunca hay compañeros más valiosos puesto que Dios se manifiesta, para mí, en todos y cada uno de mis compañeros, puesto que estoy convencido que mi Poder Superior hace su presencia cuando dos o más nos reunimos para buscar nuestra recuperación a través de un despertar espiritual, por eso en el grupo todos los días se puede presenciar un milagro.

Se dice que se requiere de dos alcohólicos, de dos adictos o dos resentidos y una cafetera para que haya un grupo y con esto se abra una junta, y a través de muchos años es una verdad irrefutable, lo maravilloso es que de esta forma comparto experiencia, fortaleza y esperanza, logrando salvar mi vida y la de muchos otros.

Escuché y lo comparto: “en la cantina se dan puñaladas; en A.A. se dan milagros”.

Felices 24 horas dentro de la comunidad.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

31 ENERO

NUESTRO BIENESTAR COMÚN TIENE LA PREFERENCIA

La unidad de Alcohólicos Anónimos es la cualidad más preciada que tiene nuestra Sociedad.… O nos mantenemos unidos, o A.A. muere.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 125

Nuestras Tradiciones son los elementos clave en el proceso de desinflar el ego necesario para lograr y mantener la sobriedad de Alcohólicos Anónimos. La Primera Tradición me recuerda que no debo atribuirme el mérito ni la autoridad por mi recuperación. El anteponer a todo nuestro bienestar común me recuerda no convertirme en un curandero en este programa; yo soy todavía uno de los pacientes. Modestos veteranos construyeron la sala del hospital. Sin ella, yo dudo que estuviera vivo. Sin el grupo, pocos alcohólicos se recuperarían.

Mi participación activa en una renovada entrega de la voluntad me hace posible alejarme de la necesidad de dominar y del deseo de reconocimiento, los cuales desempeñaron un papel muy significativo en mi alcoholismo activo. Supeditar mis deseos personales al desarrollo del grupo contribuye a la unidad de A.A. que es crucial para toda recuperación. Contribuye a que tenga presente que el total es mayor que la suma de sus partes.

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

Libre de… Libre para…

¡Conoceré una nueva libertad! Una de las Doce Promesas de AA y que cuando la leí por primera vez en un cartel de A.A. que colgaba en un grupo y cuando la leí del Libro Grande, me parecía un tanto abrumadora, aunque reconozco lo sutilmente que lo plantearon los primeros cien alcohólicos que lo escribieron, pues me dejan pensar que alguna vez fui libre.

En la actividad confundí la libertad con el libertinaje y creía que poder hacer todo lo que me diera la gana, tener toda clase de excesos e imponer mis satisfacciones personales era ser “libre”, porque de esta manera no me ataba nada ni nadie. De hecho alguna vez dije: “¿casado yo? No. !La casada es mi mujer!”. “¡Cuánta libertad!”, por eso tenía que terminar un matrimonio y con ello arrastrar el dolor de una separación a los hijos, y seguir con la irresponsabilidad de no saber mantener un compromiso.

La “libertad”, entre comillas, que da el sentido de ironía que en la actividad otorgaba a: “libertad” para consumir sin medida; “libertad” de mandar al diablo a todo el mundo; “libertad” de poder tener lo que se “debe” aunque se deba lo que se tenga; “libertad” para estar en quiebra espiritual; “libertad” para ofender y que nadie ose decirme algo; “libertad” de solamente pensar en mí; “libertad” de imponer mis actos y pensamientos; en fin la más grande “libertad” para ser totalmente desconsiderado, malvado, victimario, agresor, hipócrita, mentiroso y total y absolutamente egoísta. 

Mi modo de vivir era una clara expresión de pensar y actuar lo contrario a lo que yo decía que era la libertad, pues era notorio que mi actuación resultaba totalmente al contrario de lo que se entiende y espera de los que es la libertad genuinamente, por lo que mi decir era irónico para valorizar mi vida cuando realmente constantemente la desvalorizaba.

Así las cosas, una nueva libertad, quisiera esto decir lo que fuera, para mí era una gran promesa porque mi “antigua libertad”, en realidad, era el verdadero encarcelamiento de mi alma y el auténtico infierno del encierro de mi pensamiento absurdo.

Ser libre, a través de entender que Dios es el arquitecto y yo soy el constructor, es una liberación de las ataduras de mi espíritu; es soltar las amarras para que mis juicios se sustenten en una mente abierta; mis emociones encuentren la buena voluntad de querer enmendar las faltas de mi vida y tener una nueva libertad.

Yo puedo elegir entre lo positivo y negativo de mi vida, y al tomar la opción de hacer lo correcto, hacer lo debido y buscar la forma de ser auténticamente “hombre” escojo lo positivo y entonces le pido a mi Dios elimine lo negativo de mi ser, lo malo de mi espíritu y me guíe al camino de lo bueno y lo mejor.

Al ir practicando el Programa de recuperación tengo la libertad de pertenecer a A.A. o N.A. y/o grupos de Doce Pasos; tengo lo libertad de escoger a mi padrino; tengo la libertad de aceptar las sugerencias; tengo la libertad de ir a juntas; tengo la libertad de reconocer todas mis consecuencias; tengo la libertad de concebir a mi Poder Superior; tengo la libertad de hacer mi inventario para conocer la naturaleza exacta de mis defectos de carácter; tengo la libertad de pedirle a Dios elimine mis defectos de carácter; tengo la libertad de hacer reparaciones de daños; tengo la libertad de estar vigilante de mi mismo; tengo la libertad de seguir buscando el contacto consciente con Dios; tengo la libertad de practicar los principios espirituales en todos los aspectos de mi vida; tengo la libertad de acercarme a mi esposa, a mis hijos, a mi familia y a mis amigos verdaderos; tengo la libertad de dignificarme; y tengo la libertad fundamental de rendirme ante mi impotencia o no hacerlo y volver a consumir y vivir mal.

Ser libre de resentimientos, temores, frustración, desconsideración y falta de sinceridad es la manera de ahorrarse los diez o quince años de sufrimiento, a que se refiere el Libro Azul, aprendiendo, trabajando y practicando en mi vida, por veinticuatro horas, el Programa de recuperación.

Ser libre es tener un nuevo estado de conciencia por un profundo cambio de personalidad resultado de un despertar espiritual.

Felices 24 horas de libertad nueva y auténtica.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

30 ENERO

LIBRE DE… LIBRE PARA

Vamos a conocer una nueva libertad… 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 83 

Para mí el ser libre significa tanto la liberación de como la libertad para. Primero disfruto de la liberación de la esclavitud del alcohol. ¡Qué alivio! Luego, empiezo a experimentar la liberación del temor — temor a la gente, a la inseguridad económica, al compromiso, al fracaso, al rechazo. Entonces, empiezo a disfrutar de la libertad para — la libertad para optar por la sobriedad, para ser quien soy, para expresar mi opinión, para experimentar la paz del espíritu, para amar y ser amado, y la libertad para desarrollarme espiritualmente. Pero ¿cómo puedo ganar estas libertades? El Libro Grande dice claramente que aun antes de hacer la mitad de mis reparaciones empezaré a conocer una “nueva” libertad, que no es la vieja libertad para hacer lo que más me complaciera, sin consideración alguna de los demás, sino una nueva libertad que hace posible que las promesas de mi vida se hagan realidad. ¡Qué alegría ser libre!

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

La Verdadera Alegría de ser Libre

29 de Enero.

Cada vez que leo el pensamiento del día, me digo a mí mismo: “esto es para reflexionarlo con serenidad”, porque el tiempo y el intento de practicar los principios espirituales del Programa de recuperación, me han enseñado que por simple que parezca un texto, cada párrafo, incluso cada línea tiene mucho que ofrecer para su estudio y para mi aprendizaje emocional.

Muchas veces me he dicho, que en cuanto al “grado escolar” de mis emociones, o como escuchara de un compañero “¿cuál es el parámetro de mi recuperación?, mi respuesta es que estoy en “kindergarden” o “preescolar”, porque crecer en este aspecto ha sido el más difícil de mi vida.

Hay una alegría muy especial en pertenecer a AA o NA o cualquier grupo de Doce Pasos, porque hay un puente de comprensión, porque estoy entre iguales, porque he aprendido que de lo ignominioso de mi vida he resurgido de mis cenizas, he tenido un lugar donde he podido renacer y he podido recibir una gran esperanza de vida de mis compañeros en recuperación y al mismo tiempo para la suspensión diaria de mi propia enfermedad así como para mi cambio de juicios y actitudes he podido ser un conducto para los que llegan después de mí, a veces incluso para aquellos que ya tienen más veinticuatro horas que yo.

Es una Fraternidad, todos somos hermanos, nos damos la mano y nos abrazamos con el más fraternal cariño, porque sabemos que no estamos por causalidad en el mismo lugar sino que Dios, como cada uno lo conciba, nos ha permitido la gracia de llegar o regresar para salvar nuestra vida o lo que creíamos que era vida, para realmente aprender a vivir; y al mismo tiempo y mucho más importante para salvar nuestra alma de la oscuridad. Por lo menos es así en mi caso personal.

En la Comunidad de la recuperación -de acuerdo a mi experiencia personal- el amor fraternal no se basa en la afinidad de gustos, personalidad o costumbres similares, sino que tiene su origen en algo que es de procedencia divina, el amor, porque el Poder Superior o Dios es amor.

El amor fraternal es el vínculo que nos une espiritualmente, a los compañeros cómo enfermos sobrevivientes que profesamos una misma fe en el Programa de recuperación y en el hecho de poner nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de un Poder Superior o Dios, como cada uno lo conciba para sí mismo.

Cuando leo el Libro Azul o el Libro Grande (Alcohólicos Anónimos) descubro esta maravillosa promesa de tener una experiencia inigualable de una felicidad auténtica; de un interés verdadero por el bienestar de otro; una amistad sincera; la debida consideración entre unos y otros; el aprendizaje de poder decir lo que me molesta para no guardar resentimientos; preguntar lo que me causa duda; solicitar sugerencias para contrarrestar mis temores; en fin poder compartir la vida sin mayor afán que el estar bien yo mismo, y a través de mi propia manera de vivir y de compartir regalar la dádiva que he recibido y poder ser un instrumento para que Dios actúe en mí y a través de mí:

En la clínica, siempre hay posibilidad de tener un contacto constante con recién llegados o quienes regresan para poder conocer y rendirse ante la impotencia, como la mía, ante sus sustancias o conducta de preferencia; en los grupos quisiera que fuera más frecuente y ahora he tenido ese regalo, pues han estado llegando personas y algunas han estado asistiendo con regularidad. Cuando veo que alguien no regresa, simplemente pido por él o ella y me pregunto si podía haber hecho algo más, si el grupo podía haber hecho algo más; la verdad no los critico porque a mí me costó muchos años reconocer mi enfermedad y otros tantos aceptar mi completa derrota ante el alcohol y no se diga ante mi ingobernabilidad de vida.

Ahora, tengo la oportunidad de ser un alcohólico o un adicto en recuperación, sólo por hoy y por la gracia de Dios. Por eso, si quiero continuar con mi proceso para aprender a vivir y  vivir bien es que: debo ir a mis juntas; compartir con mis compañeros; leer la literatura de AA y/o NA; allegarme de todo aquello que fortalezca mi espiritualidad; y recordar en todo momento que si no vivo para servir no sirvo para vivir.

Cuando, a través de esta Fraternidad, voy descubriendo que Dios habita en todos y cada uno, puedo estar alerta para buscar el contacto consciente con mi Poder Superior y así estar dispuesto a cumplir Su Voluntad, para ello me ayuda mucho la oración y la meditación.

Por eso, yo tengo el gran aliento que me regala la parte final del Undécimo Paso: “todo estará bien aquí y en la más allá”.

Felices 24 horas con mis compañeros.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

29 ENERO

LA ALEGRÍA DE COMPARTIR

La vida tendrá un nuevo significado. Ver a las personas recuperarse, verlas ayudar a otras, ver cómo desaparece la soledad, ver una comunidad desarrollarse a tu alrededor, tener una multitud de amigos — ésta es una experiencia que no debes perderte. Sabemos que no querrás perdértela. El contacto frecuente con recién llegados y entre unos y otros es la alegría de nuestras vidas.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 89

Saber que todo recién llegado con quien yo comparta tiene la oportunidad de experimentar el alivio que he encontrado en esta Comunidad, me llena de alegría y gratitud. Siento que todas las cosas descritas en A.A. les sucederán a ellos, así como me han sucedido a mí, si ellos aprovechan la oportunidad y abrazan el programa de todo corazón.

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

EL TESORO DE LA LIBERTAD

Cuando mis compañeros me dan el servicio de contar sus experiencias dolorosas de su actividad en el consumo; cuando me muestran toda su fragilidad humana; cuando me dejan ver la miseria espiritual por la que han pasado; cuando me permiten conocer todas sus consecuencias; y cuando me dejan tocar su fondo de sufrimiento, en la actividad y ya estando en la Fraternidad; entonces me doy cuenta que soy igual a ellos, que yo he violado normas, he matado sueños, he robado la tranquilidad; he secuestrado el porvenir; he infringido leyes humanas, mandamientos religiosos e incluso divinos; en fin he sido un hombre caído por abandonar la gracia de Dios.

Precisamente, ese puente de comprensión que se tiende de un adicto a otro adicto nace de que yo puedo identificarme en lo más obscuro, doloroso, triste, vergonzoso, desastroso, insultante, denigrante y sufrido de mi espíritu con el espíritu de mis compañeros. De esta forma, cuando alguien necesita ayuda no recurro a señalarle mis fortalezas y cualidades sino por el contrario lo que preciso es mostrarle, con afecto, todas las consecuencias negativas de mi vida, para que el alcohólico y/adicto sienta que no es el único que ha caído en los siete “pecados capitales”, el único ser desventurado y el único que carga toda “la maldad”.

También me sirve para decirle a los recién llegados o a los que regresan, que yo pensaba que todo estaba bien en mi vida, que el único problema que tenía es que yo tomaba, que si parara de beber todos mis problemas se arreglarían; así mismo, puedo decirles que yo también descubrí que el Programa de recuperación se trata de un despertar espiritual y por tanto debo trabajar en cada uno de los Doce Pasos y que los resultados no han sido inmediatos, ni en los tiempos en que yo deseaba; que muchas veces he sentido ganas de frustrarme y enojarme porque las cosas no resultan como quiero. Y digo que siento ganas porque en la medida que he ido teniendo conciencia, he ido aprendiendo a estar dispuesto a buscar, conocer y hacer la Voluntad de Dios.

No en balde una de las Doce Promesas dice que: no tendré miedo de mirar al pasado, no tendré ganas de cerrar la puerta que lleva a él, puesto que toda mi desgracia se ha vuelto la fuente para regresar a la gracia de que mi Poder Superior me devuelva el sano juicio.

Cuando descubrí que no importaba cuántas veces hubiera caído, sino la buena voluntad para levantarme y tener el deseo sincero de dejar de consumir, junto con la sinceridad y mente abierta para aplicar principios espirituales en mi vida, fue entonces cuando pude valorar en su exacta medida mi pasado, haciéndome responsable del mismo: inventariando mis defectos de carácter, pidiéndole a Dios que me los quite; estando dispuesto a reparar los daños de mis consecuencias; y decidir aplicar en todos los asuntos de mi vida, la espiritualidad que nace de que se haga en mí y a través de mí la Voluntad de Dios.

Hoy, cuando recuerdo, puedo hacer a un lado la recomendación para sentirme mal, que siempre en broma Alan me da: “!Ponte tu maxiabrigo de nopal, con música para la depresión y … a sufrir!” 

Hoy busco y pido tranquilidad y eso me evita sufrir.

Felices 24 horas de utilidad y felicidad.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

28 ENERO

EL TESORO DEL PASADO

El mostrarle a otros que sufren cómo se nos ayudó, es precisamente lo que hace ahora que la vida nos parezca de tanto valor. Confíe en la idea de que el tenebroso pasado, estando en manos de Dios, es su más preciada posesión, clave de la vida y de la felicidad de otros. Con ella puede usted evitarles a otros la muerte y el sufrimiento.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 124

Qué regalo es para mí darme cuenta de que todos aquellos años de aparente inutilidad, no fueron desperdiciados. Las experiencias más degradantes y humillantes acaban convirtiéndose en las herramientas más poderosas para ayudar a otros a recuperarse. Por conocer las profundidades de la vergüenza y de la desesperación, puedo ofrecerles una mano cariñosa y compasiva y saber que la gracia de Dios está siempre a mi alcance.

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

Construir una Nueva Vida, a través de la Libertad…

En el Libro Grande, Capítulo VI, “En Acción”, tiene un párrafo que me muestra cómo he sido en la actividad y lo grave que pueda llegar a ser mi negación porque pienso que es suficiente dejar de consumir para que todo se arregle en mi vida y en mi alrededor, lo que es una señal inequívoca de mi gran ego y de mi soberbia porque vuelvo a establecer que tengo el poder de dejar de beber y por tanto es bastante para alcanzar los cambios que quiero de mi vida; sin embargo, una vez más me presentan la experiencia de millones de alcohólicos que me han antecedido cuando leo: “El alcohólico es como un huracán que por donde pasa destruye la vida de los otros. Lastima corazones, destruye relaciones amorosas, desenraiza los afectos. Su egoísmo y su falta de consideración constantes mantienen el hogar en un tumulto.Creemos que, cuando alguien dice que es suficiente estar abstemio, no sabe lo que está diciendo. Es como el campesino que al salir del refugio anticiclones se encuentra su casa en ruinas y le dice a su esposa: „No pasa nada, mujer. No te alarmes, lo importante es que el viento ha cesado.”

Hoy este hecho se hace muy evidente en mi vida porque al mirarme en el espejo de un alcohólico en actividad, de un alcohólico que ha podido tapar la botella por algún tiempo, de un alcohólico que cree que se trata de tener fuerza de voluntad, de inteligencia y que incluso justifica todas sus acciones por algo que le hicieron en su pasado, sea real o imaginario, no me queda más remedio que hacer un puente de comprensión y saber que alguna vez pensé y viví igual; a veces la diferencia de que no haya podido hacer un daño mayor o de que me consintieran mi manera de beber fue que no tuve el dinero ni el poder suficientes como “para ser respetado”, “para ser justificado por los demás”, “para se soportado impunemente”, “para hacer lo que fuera y que no pasara nada”.

Doy gracias a Dios, que hasta en eso me cuidó, porque no me permitió conseguir más balas, cartuchos, bombas y demás para ser más destructivo y me iluminó siempre con una pequeña dosis de espiritualidad, de moralidad o de conciencia que me frenaron más de una ocasión, incluso el temor a otras represalias fue un ingrediente que a veces pesó para -dentro de mi locura del consumo- detenerme de alguna forma.

Al ir comprendiendo el Programa de recuperación tuve que enfrentar el hecho de que mi vida ingobernable, mis emociones negativas, mi manera de pensar equivocada y esa obsesión de querer: que todo fuera como yo decía; que todo sucediera como yo imaginaba, que todos solamente me quisieran a mí; y en fin que quien no estaba conmigo estaba contra mí, obviamente me causaba problemas y se los causó a los demás. También debo reconocer que fui tan miedoso, incluso intoxicado, que con quienes sentía dependencia económica, material, social o profesional normalmente me hacía chiquito, me agachaba, me ponía de tapete y entonces mis explosiones por la frustración, la envidia, la inseguridad se daban con quien ha sido mi esposa, con mis hijos y con quienes vivían directamente conmigo y que yo sentía “tenían la obligación de soportarme” y era tan loco que aún así negaba haber consumido.

Redimirme, reconstruirme y comenzar a tener un equilibrio emocional que me permita tener la posibilidad de adquirir un nuevo estado de conciencia y gozar de un cambio profundo de personalidad es la tarea de un día a la vez para mi recuperación, una acción continua que no termina nunca y que no es posible finiquitar porque mi enfermedad es incurable y además es progresiva por lo que siempre debo estar alerta para que las circunstancias, sean las que sean, no conformen un disturbio emocional, o como se dice en el argot: “nazca quien nazca, muérase quien se muera no consumo”.

Hacer reparaciones de los daños fundamentalmente puedo lograrlas con el ejemplo y atracción de mi vida, mostrando mi fortaleza, mi tolerancia, mi paciencia, mi generosidad, mi tranquilidad cada veinticuatro horas, mas muy especialmente en los momentos de dificultad, de adversidad, de incertidumbre, de tristeza y de dolor en el espíritu, cuando las cosas se ponen tan difíciles que quisiera salir corriendo de esta vida, cuando pienso que sentir duele mucho pero que me muestra que tengo la capacidad de hacerlo y no de anestesiarlo; en fin cuando vienen los jalones importantes de la vida.

Reedificar mi existencia, intentar pegar los corazones rotos de mi esposa, de mis hijos, buscar armonía con quienes están resentidos, con quienes incluso muestran su odio, su violencia, su desprecio por mí, intentar levantar la cabeza y mostrar que he aprendido a ser humilde porque conozco mis debilidades, mis defectos, mis fortalezas y mis limitaciones; procurar llevar alegría y serenidad aún en medio de la más dura tormenta, en fin vivir con tolerancia y amor para mis semejantes teniendo al frente de mi vida a Dios, eso puede llegar a ser una prueba de que estoy realmente poniéndome en acción para estar en recuperación.

Construir una nueva vida interior para que realmente se irradie en el exterior es mi propósito diario, aunque a veces haya a quienes esto les moleste o les ofenda porque los refleja y les hace ver sus propios errores, porque los Doce Pasos me llevan a practicar todos los principios espirituales en todos los asuntos de mi vida y no sirven únicamente para dejar de consumir, sino para tener una vida útil y feliz. Hay retos que me forjan al calor de la adversidad y hoy he aprendido a agradecerlos, aunque no los entienda y aunque no me gusten y acciono para que tengan una solución sabiendo que los resultados sólo le conciernen a mi Dios.

Felices 24 horas compartiendo el don de la sobriedad.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

3 DE SEPTIEMBRE

CONSTRUIR UNA NUEVA VIDA

Creemos que es un irreflexivo el hombre que dice que le basta con abstenerse de beber. 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 77 

Cuando hago mis reflexiones sobre el Paso Nueve, veo que la sobriedad física debe ser suficiente para mí. Tengo que recordar la desesperanza que sentía antes de encontrar la sobriedad y lo dispuesto que estaba para hacer todo lo que fuera necesario para conseguirla. No obstante, la sobriedad física no es suficiente para aquellos que me rodean porque tengo que procurar que el don de Dios sea usado para edificar una nueva vida para mi familia y seres queridos. De igual importancia, tengo que estar disponible para ayudar a otros que desean la manera de vivir de A.A. Le pido a Dios que me ayude a compartir el don de la sobriedad para que aquellos a quienes conozco y amo puedan ver sus beneficios.

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

Estar dispuesto a ser Libre

En el libro “Tal Ve Como La Ve Bill”, en el párrafo 8, “Una Vida Nueva” expresa: “¿Es la sobriedad todo lo que debemos esperar de un despertar espiritual? No, la sobriedad no es sino el mero comienzo, el primer regalo del primer despertar. Si hemos de recibir más regalos, nuestro despertar tiene que continuar. Según continúa, descubrimos que podemos deshacernos poco a poco de la antigua vida – la que no dio resultado – y llevar una nueva que puede darlo, y que sí lo da cualesquiera que sean las circunstancias.

Sin importar el éxito o fracaso mundanos, la pena o la alegría, la enfermedad o la salud o siquiera la muerte misma, se puede llevar una nueva vida de posibilidades sin fin, si estamos dispuestos a seguir con nuestro despertar por medio de la práctica de los Doce Pasos de A.A.” [GRAPEVINE, Diciembre de 1957].

Estar dispuesto a crecer espiritualmente significa entender el sacrificio de cualquier resquicio de ego para anteponer los principios espirituales de tolerancia, paciencia, humildad, armonía, verdad, esperanza, fortaleza, generosidad y perdón, aún en los momentos más difíciles, complejos, duros, espinosos, delicados, peligrosos, confusos con personas inaccesibles, enigmáticos, soberbios en fin muy enfermos de sus emociones negativas, como yo, con la diferencia de que no conocen un Programa de recuperación y no tienen ningún acercamiento a la espiritualidad.

En los asuntos de índole puramente humano, generalmente todo se maneja con el poder, el dinero, la violencia a través de amedrentar, violentar, ofender, traicionar, golpear en todos sentidos al otro, y cuando se tiene que vivir momentos o circunstancias tan adversas, cuando no se ve una salida clara, mi naturaleza quisiera dejar desbordar mis defectos de carácter, mas sé que la ira es un lujo que no puedo darme y que tan solo un resentimiento puede acabar con mi vida, como lo explica muy bien la literatura, las vivencias de mis compañeros y mis propias experiencias.

Entonces, ¿cómo continuar el despertar espiritual?, pues poniendo mi buena voluntad y mi mejor intención de cumplir la Voluntad de Dios que es ser un buen hombre, portarme bien y aplicar la prudencia en todos mis actos, para ello recurrir a la oración y la meditación que me sugiere el Paso Once, porque ahí pido la fortaleza para poder vivir momentos conflictivos y no dejarme llevar por disturbios emocionales que me hagan recaer en lo espiritual y que de no aplicar la catarsis, el apadrinamiento y todas las ayudas que me da la recuperación pueden llevarme al consumo.

El primer don que recibo en adición es mantener la mayor estabilidad emocional posible y tener un grado de serenidad y de valor para actuar, aún cuando no tengo la suficiente sabiduría para discernir mis líneas de acción.

Una vez que los acontecimientos pasan, que el torbellino deja sus rastros de destrucción tengo que volver a centrarme en mi recuperación y hacer un intento sincero de vivir con espiritualidad para que en mi contacto consciente con Dios solicitar la cordura para llegar a saber que hacer.

Gracias a yo no tener un vacío en el espíritu puedo sentir como el cuidado de mi Dios se hace presente, aún cuando hay la apariencia de lo contrario, puesto que me saca con su mano milagrosa no sólo de la adversidad sino me regala una tranquilidad inusitada para hacer frente a las tormentas de lo cotidiano y de aquello inaudito e inconcebible que de pronto sucede en mi vida.

Hoy reflexiono que esta duras situaciones, condiciones y ambientes me presentan la oportunidad de mostrar si tengo o no algún grado de conciencia, me brindan la oportunidad de mostrar que hay un cambio en mi personalidad, me regalan la oportunidad de progresar espiritualmente, en fin me proporcionan la ocasión de reconocer los dones que me ha regalado la recuperación.

Felices 24 horas estando dispuesto a crecer.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

1 DE SEPTIEMBRE

ESTAR DISPUESTO A CRECER

Si hemos de recibir más dones, nuestro despertar tiene que continuar. 

COMO LO VE BILL, p. 8 

La sobriedad llena el doloroso «vacío del alma» que ocasionó mi alcoholismo. A menudo, me siento tan bien físicamente que me parece que mi trabajo ha terminado. Sin embargo, la alegría no es sólo la ausencia de dolor; es el don de un continuo despertar espiritual. La alegría viene de un estudio progresivo y activo, así como de la aplicación de los principios de recuperación en mi vida diaria y de compartir esa experiencia con otros. Mi Poder Superior me presenta muchas oportunidades para un más profundo despertar espiritual. No tengo que hacer más que poner en mi recuperación la disposición para crecer. Hoy, estoy listo para crecer.

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

La gran paradoja de Ser Libre…

Cuando conocí A.A. pensé que era natural que funcionara porque los Grupos de Autoayuda proporcionaban algo beneficioso, que me da recompensas y que es útil a sus miembros, por lo que entendía que los que lo conforman no necesariamente obtenían un beneficio, mas sí podían obtener algún tipo de satisfacción, y me llamaba poderosamente la atención saber que profesionales éticos remitieran a personas a grupos de autoayuda como A.A. y otros de su clase que tratan problemas que en general son resistentes o no pueden ser resueltos por las intervenciones profesionales (alcoholismo, drogadicción, tabaquismo. Juego compulsivo, etcétera), además de que al sufrir un estigma social se obtenían beneficios de apoyo y refuerzo que los Grupos de Autoayuda proporcionan, ayuda que es muy difícil encontrar en otro lugar.

 

Por otra parte, para mí, la evidencia empírica ha demostrado que los Grupos de Autoayuda son eficaces para lograr sus objetivos donde no se puede ser pasivo, hay autonomía, independencia, donde se requiere acción y trabajo, fundamentalmente se centran entre iguales, por lo que los grupos son capaces de devolver el sentido sobre la propia vida, sintiendo y usando la fortaleza y su poder superior, promoviéndose un sentido de comunidad, una ideología espiritual, proporcionan la oportunidad para la crítica constructiva mutua, la catarsis y la confesión; proporcionan modelos a seguir con los compañeros; el compartimiento de la experiencia enseña estrategias para afrontar los problemas cotidianos y proporciona una red de relaciones sociales entre los compañeros.

 

Sin embargo, si bien esto es lo que sabía de los Grupos de Autoayuda, no acaba de entender con toda exactitud el funcionamiento de mi Grupo A.A. porque pensaba que se trataba únicamente de hablar de los problemas en que la bebida me había metido, los efectos y consecuencias que en mi vida se habían causado por el alcohol, y suponía que solamente se trataría de “comparar” con las historias de los otros y que en fin todo giraría alrededor de los momentos de intoxicación.

 

Poco a poco fui comprendiendo que el consumo era el síntoma externo más evidente y que se mostraba en lo grotesco de mi actuar intoxicado, sin moral, sin conciencia y totalmente obnubilado, por lo que el fondo de ese iceberg de mi enfermedad de la adicción se encontraba en mi incapacidad para el manejo de mis emociones negativas, en mi falta de poder ante ellas y por tanto en mi falta de poder para controlar mi consumo (el cual yo pensaba era el remedio para sobrevivir a mi inestabilidad y a mi inconformidad con la vida).

Entonces empiezo a valorar que mis compañeros, enfermos de adicción, han pasado por el mismo huracán devastador de las emociones negativas, han subido la cresta de las olas de un tsunami de pensamientos erróneos, funestos, ensombrecidos, han sentido el movimiento telúrico de las acciones que hacen sufrir a los demás, los dañan y que terminan por afectar muchas vidas además de la mía. Estas experiencias se comparten y más importante es que me hacen partícipe de la esperanza y fortaleza de su sobriedad al pasarme el mensaje no sólo con su dicho sino con sus hechos de vida.

 

Al darme cuenta de que se comparten mutuas experiencias, fortalezas y esperanzas para que el alcohólico que está sufriendo (aquél que quiere dejar de beber, que intenta controlar sus copas, que quiere dejar de pasarla mal) pueda encontrar una solución y alcanzar el estado de sobriedad, me doy cuenta de la importancia de estar entre iguales y del maravilloso descubrimiento de que trabajar con otro adicto es la mejor solución y eso algo que siempre funciona, incluso cuando lo demás falla.

 

Mi Grupo adquiere trascendencia para la suspensión diaria de mi enfermedad porque además de darme contención me transmite el don de sobriedad (abstinencia y equilibrio emocional) de mis compañeros, de mis terapeutas, de los consultores, de todos quienes están en recuperación y que me permiten al mismo tiempo compartir lo que yo he recibido del Programa, que no es otra cosa que la gracia de Dios de que Él se hace cargo por estas veinticuatro horas de mi enfermedad y que me deja crecer espiritualmente si, igualmente, pongo mi vida y mi voluntad a Su cuidado.

 

Estas ideas las fui conociendo por simple vivencia dentro de mi Grupo y al ir estudiando la literatura encontré que no había descubierto nada nuevo, y por ello transcribo este fragmento de la Quinta Tradición que me iluminó y me llenó de alegría el espíritu:

 

“Los miembros de Alcohólicos Anónimos, que han demostrado que pueden ayudar a los bebedores problema como otros raramente pueden hacerlo, se ven en la misma obligación de trabajar juntos.

La capacidad única de cada miembro de A.A. para identificarse con el principiante y conducirle hacia la recuperación no depende en absoluto de su cultura, su elocuencia ni de cualquier otra pericia particular. Lo único que cuenta es que él es un alcohólico que ha encontrado la clave de la sobriedad.

Estos legados de sufrimiento y de recuperación se pasan fácilmente entre los alcohólicos, de uno a otro.

Esto es nuestro don de Dios, y regalarlo a otros como nosotros es el único objetivo que hoy en día anima a los A.A. en todas partes del mundo.
Hay otro motivo para esta unicidad de propósito.
La gran paradoja de A.A. es que sabemos que raras veces podemos conservar el precioso Don de la sobriedad a menos que lo pasemos a otros.”

 

Para mí sigue siendo sumamente importante que nos reunamos, por lo menos dos enfermos de adicción para buscar el estado de sobriedad, porque sé que en el grupo, en cada junta y en cada reunión, con este propósito hace presencia Dios y puedo ser el testigo del milagro de no consumir y estar en el intento diario de alcanzar, mantener, crecer, disfrutar y transmitir sensatez, templanza, abstinencia, frugalidad, continencia, moderación, mesura, discreción, compostura, cautela, continencia, virtud, modestia, humildad, tolerancia y amor (en una sola palabra, sobriedad).

 

Aquello que se observa paradójico de que un enfermo se sane por trabajar con otro enfermo, que va en contra del sentido común, que es ilógico, que se escucha disparatado demuestra que por eso mi mente no está para comprender a Dios. Es por esto que el Programa de recuperación solamente me pide mi ánimo de buena voluntad, mi honestidad y mi mente abierta para probar, encontrar a mi Poder Superior y dejarlo actuar.

Felices 24 horas transmitiendo el legado de la recuperación.

 

Fader.

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

30 DE ABRIL

UNA GRAN PARADOJA

Estos legados de sufrimiento y de recuperación se pasan fácilmente entre los alcohólicos, de uno a otro. Esto es nuestro don de Dios, y regalarlo a otros como nosotros es el único objetivo que hoy en día anima a los A.A. en todas partes del mundo.

 

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 147

 

La gran paradoja de A.A. es que yo sé que no puedo quedarme con el precioso don de la sobriedad a menos que lo pase a otro.

Mi propósito primordial es mantenerme sobrio. En A.A. no tengo ninguna otra meta y la importancia de esto es cuestión de vida o muerte para mí. Si me desvío de este propósito, pierdo. Pero A.A. no es solamente para mí; es para el alcohólico que aún sufre. Multitud de alcohólicos en recuperación permanecen sobrios compartiendo con compañeros alcohólicos. La vía hacia mi recuperación está en enseñar a otros en A.A. que cuando yo comparto con ellos, todos crecemos en la gracia de un Poder Superior, y estamos en el camino del destino feliz.

 

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

Esta libertad extrema no es tan peligrosa como parece…

Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a AA como un todo” (Cuarta Tradición) principio que refuerza la libertad que consagra la recuperación individual sostenida en mi necesidad de que subsista el grupo y por tanto el bienestar común (Primera Tradición) y el ejercicio de la libertad amplísima de que solamente yo puedo decidir ser o no ser miembro de A.A. (Tercera Tradición).

 

El Capítulo VII (siete romano) del Libro Grande me dice que trabajar con otro alcohólico (con otro adicto) siempre funciona cuando lo demás falla; y no me cabe duda si además recuerdo que A.A. surgió de una conversación y trabajo entre Bill W. y el Dr. Bob, que así fue como se percataron que la práctica de vida del Paso Doce respecto de llevar el mensaje y con ello los principios espirituales a otro enfermo, como yo, es la cuestión que establece el objetivo primordial de A.A., N.A. y Grupos de Doce Pasos.

 

En un principio me parecía que el grupo tenía su importancia sin embargo consideraba que nada estaba por encima de la recuperación personal y por tanto había cierta contradicción en poner por encima el bienestar común del grupo y dar prioridad a la posible afectación de A.A. (N.A. o cualquier Grupo de Doce Pasos), porque incluso esto podría afectar la autonomía, aunque cuando leí con cuidado la Cuarta Tradición observé que se pasaron por experiencias que mostraron la importancia de no dedicarse a ningún otro asunto y que como síntesis de las Doce Tradiciones el Enunciado Universal de A.A. (que se aplica de manera análoga en N.A. y otras agrupaciones de Doce Pasos) dice: “Alcohólicos Anónimos es una agrupación de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida.

Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.

A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa.

Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.”

 

Me permite darme cuenta de la libertad de pertenecer que se sustenta únicamente en mi decisión de ser o no ser miembro porque solamente me pide el requisito del deseo de dejar la bebida (deseo de dejar de consumir, deseo de dejar la conducta) y que esencialmente me recuerda que primero es mantenerme sobrio para primero ayudar a otro a alcanzar el estado de sobriedad y poco a poco mantenerla.

 

Me parecía muy limitante decir que se trataba de “alcanzar” porque en mi experiencia de vida, si bien no es fácil llegar a algo lo más difícil es mantenerse y progresar, mas me di cuenta que en cuestiones de sobriedad (abstinencia y equilibrio emocional) la abstinencia es algo que puedo alcanzar con cierta simpleza dejando que mi Poder Superior se encargue de ello pues Él tiene el poder; y respecto al equilibrio emocional ya se trata de un trabajo espiritual arduo y continuo en el que afirmar que “estoy sobrio” ya no es una cuestión que, en mi caso personal, sea al cien por ciento puesto que siempre hay vaivenes emocionales en mi vida, de hecho estar al cien por ciento equilibrado emocional implicaría perfección.

 

Así las cosas, entendí que por eso se busca “alcanzar” un estado de sobriedad y no dice “ser y permanecer en un estado”, pues puedo alcanzar un estado de tranquilidad; un estado de armonía; un estado de tolerancia; un estado de serenidad; un estado de valor; un estado de sabiduría; un estado de armonía; un estado de perdón: un estado de verdad; un estado de esperanza; un estado de alegría; un estado de luz; en fin un estado mejor y para mi mayor bien; mas no puedo ser tranquilo, ser armonioso, ser tolerante, ser sereno, ser valeroso, ser sabio, ser armónico, ser indulgente, ser veraz, ser esperanzador, ser alegre, ser luz de manera completa, presente, continua e inmutable (al cien por ciento todo el tiempo).

 

Para mí, el vivir los principios espirituales que el Programa de recuperación me indica en el Libro Grande, los Doce Pasos, las Doce Tradiciones y toda su literatura es el trabajo de un día a la vez por veinticuatro horas para tener estos momentos de equilibrio emocional, derivados de mi despertar espiritual por un profundo cambio de personalidad que me permita adquirir un nuevo estado de conciencia y así enfrentar los momentos de dificultad, de aflicción e incluso de descuido y estar en aptitud de hacer la Voluntad de Dios.

 

Así tengo que ejercer la libertad que me da A.A., en el nivel individual para decidir si me considero o no de la Fraternidad así como de la libertad que existe para que mi grupo establezca su autonomía, como una facultad de independencia natural que tengo como individuo y como conciencia del grupo para actuar de una manera u otra, de no hacer y no actuar, siendo responsable de mis actos. Esto es importante en el nivel de mi grupo y de la Comunidad porque cada compañero es único y diferente, al igual que cada persona, y si bien puedo coincidir en mi camino de recuperación cada uno de mis compañeros tiene planes propios de vida. He aprendido que, con base en trabajar con otros, en mantenerme con mi grupo, en ser miembro de A.A., es que me voy esforzando para cumplir con la Voluntad de Dios y en ese esfuerzo ir creciendo cada vez más, a mi capacidad. Para lograrlo nada me sujeta, nadie me impide dar los Pasos por el camino de la recuperación, no tengo que luchar con nadie para conquistarla y gracias a ello no requiero de tener pleitos y dificultades constantes con los demás.

 

La libertad de saber que un grupo existe cuando dos o más enfermos de adicción estamos reunidos para indagar y alcanzar la sobriedad, estar limpios, descubrir el equilibrio emocional, buscando la Voluntad de Dios y pidiendo la fortaleza para cumplirla, trabajando unos con otros me hace sentir seguro y sobre todo confiado porque he visto que siempre funciona.

 

La libertad extrema que implica la autonomía no es más que resultado de la libertad de que en mí y a través de mí se haga la Voluntad de Dios.

 

Felices 24 horas con autonomía de grupo.

 

Fader.

 

Reflexiones Diarias

Escritas por las A.A. para los A.A.

29 DE ABRIL

AUTONOMÍA DE GRUPO

Algunos pueden pensar que hemos llevado al extremo el principio de la autonomía de los grupos. Por ejemplo, en su forma original “larga”, la Cuarta Tradición declara: “Cuando quiera que dos o tres alcohólicos se reúnan en interés de la sobriedad, podrán llamarse un grupo de A.A., con tal de que como grupo no tengan otra afiliación ”* … Pero esta libertad extrema no es tan peligrosa como parece.

 

A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 104-5

 

Como alcohólico activo, yo abusé de todas las libertades que la vida me ofrecía. ¿Cómo podía A.A. esperar que yo respetara la “libertad extrema” concedida por la Tradición Cuatro? Aprender a respetar se ha convertido en un trabajo para toda la vida.

 

A.A. ha hecho que yo acepte completamente la necesidad de la disciplina y que, si no me la impongo desde dentro, pagaré las consecuencias. Esto se aplica también a los grupos. La Tradición Cuatro me encamina en una dirección espiritual a pesar de mis inclinaciones alcohólicas. *

 

* Esta es una citación errónea; de hecho, Bill se refiere a la Tercera Tradición en un comentario sobre la Cuarta.

 

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.

 

Formación de un carácter Libre…

He vivido muchísimo tiempo buscando la aprobación de mi familia y de otras personas, he buscado agradar siempre, he aceptado ser pisoteado con la finalidad de que piensen que “soy una buena persona”, “que no busco problemas”, “que soy conciliador” y por tanto “deben corresponder a esta actitud mía”.

 

Al leer el Cuarto Paso, se me hace aún más claro el hecho de que “ser víctima” puede ser algo que momentáneamente o por un periodo funcione, mas al final acaba hartando a las personas y buscan sacarme la vuelta, pues es muy cansado tener que estar soportando a una persona que se queja constantemente de “la incomprensión”, “de la injusticia”, “de la falta de oportunidades”, “del favoritismo”, en fin de cualquier cosa menos voltear a ver que es lo que está mal en mi interior.

 

Me he quejado mucho de que me tengan etiquetado de tal forma “que no me esté permitido molestarme”; “que no pueda hacer valer mis pensamientos”; “que todo lo que hago lo hago mal”; “que invento cosas”; “que no es cierto lo que digo”; “que estoy equivocado”; “que mi opinión no debe ser tomada en consideración”, etcétera. Así, era muy fácil para mí que en la intoxicación por la actividad vociferara, ofendiera, buscara a cómo diera lugar desquitarme, sacara mi ira por los resentimientos, agrediera para defenderme del miedo que me provocan las posibles e imaginarias consecuencias, me inventara una grandiosidad; dejara que corrieran mis fantasías de abundancia y de poder; en fin hacía una caricatura grotesca de sentimientos y pensamientos que debían ser encauzados de otra forma.

 

Aún, en la recuperación, hay muchos momentos en que mis hermanos, mi familia y algunos otros siguen denostándome, denigrándome, en pocas palabras provocándome, activa o pasivamente, y gracias a las veinticuatro horas que tengo puedo pedirle a Dios que me ilumine para cambiar mi reacción natural, esto no quiere decir que de momento no haya algún enojo mas lo que sucede es que no lo dejo correr, lo detecto, lo admito y lo corrijo lo más pronto posible (a veces casi de inmediato) porque de otra forma el que se hace daño soy yo mismo, pues con mi actitud iracunda, temerosa y de víctima es fácil que surjan las ideas de la revancha, incremente el resentimiento, al igual que surjan temores por lo que puedo perder, alimento la tristeza y entonces llegan a mí los cuatro jinetes del Apocalipsis: frustración, falta de sinceridad, abatimiento, depresión lo que me lleva directo al sufrimiento que ha sido el que me ha llevado a consumir porque mis emociones negativas son las que se imponen; y entonces los pensamientos insanos y funestos toman la rienda de mi mente.

 

No es nada fácil tener una actitud positiva, más cuando estoy en estos momentos difíciles hago la Oración de la Serenidad y procuro empezar a meditar al repetirme: “Dios concédeme que no busque ser consolado sino consolar; que no busque ser comprendido sino comprender; que no busque ser amado sino amar, porque para encontrarse hay que olvidarse de uno mismo”. En esos momentos reconozco que siento como un balde de agua fría que no me permite seguir enojándome, aún cuando quiera hacerlo hay algo que me frena; siento que tengo que ser sincero si hago esta oración como base de mi meditación para conocer la Voluntad de Dios; la repito para cambiar mi actitud y en lugar de tener un impulso o una reacción busco un minuto de paz para comenzar a entender que también están enfermos, y que el egoísmo (como enfermedad que invade al ser humano) hace su aparición y por tanto lo menos recomendable es que yo intente imponer mis instintos naturales y también debo tener calma para no dejar que otro me imponga los suyos, pues al fin y al cabo estos es fácil que se desboquen y entonces entren en conflicto.

 

Cuando yo detecto que me exigen demasiada atención, protección y amor puedo percibir como es fácil que mi hartazgo, mi cansancio, mi molestia generalizada se presente junto con una sensación de prepotencia para querer dominar al otro; y todo esto lo puedo tocar fácilmente y me permite ver lo que yo he causado y puedo causar cuando me desvalorizo, cuando no practico los principios espirituales y dejo que mi egoísmo se entronice y busque satisfacerse a tal grado que yo cause esa repulsión y esa dominación por parte de otro hacia mí.

 

No veo nada de malo en hacer empatía con alguien, en ser agradable, ser servicial incluso altruista, siempre y cuando mi intención sea tener un auténtico interés y amor por mis semejantes con base en el amor a Dios y un sano amor a mí mismo; a diferencia de buscar ser servil, egoísta, envidioso, en fin que persiga solamente mi beneficio desde el punto de vista material, social y/o sexual.

 

En el mundo cotidiano veo la necesidad imperiosa de agradar, de quedar bien, de cumplir con las exigencias sociales, de estar “in”, de acceder a círculos de abundancia económica, de prestigio en la sociedad, de elegancia, de derroche y de poder; por eso es tan refrescante para mí estar en el mundo de AA, NA y/o Grupos de Doce Pasos, vivir con sustento en Tres Legados (Unidad, Servicio y Recuperación), tener una Fraternidad del espíritu, estudiar, practicar y vivir los Doce Pasos para estabilizarme emocionalmente, para no tener obsesiones, para progresar espiritualmente y de esta manera estar fortalecido por Dios.

 

¿Cómo entender a quién busca, a toda costa, controlar?, ¿Cómo poder dialogar con quien no escucha más que su propia voz?, ¿Cómo entablar una relación con quién nunca se equivoca?, ¿Cómo comprender a quién siempre tiene la razón?, en fin ¿Cómo intentar interactuar “cuando se está frente a un dios”?. Es una locura, pero yo lo hago porque cuando consumía mi pensamiento, mi sentimiento, mi actitud era “de dios”, “el dios de mi propia sin razón” y por eso sé que hay momentos en que “entro al Olimpo” y no puedo encontrar otra cosas que “dioses”. Sin embargo, dejándome guiar por mi Poder Superior puedo escaparme de las garras siniestras de “estos dioses” que tienen como poderes el dinero, la fuerza y un poder limitado que usan para lastimar, ofender, denigrar y que realmente son tan débiles que no cuentan con mayores fortalezas.

 

Decidí poner mi vida y voluntad al cuidado de mi Dios, y de esta forma adoptar la generosidad, el amor, la tolerancia, la sinceridad, la consideración, la alegría, la prudencia y la serenidad como una forma de vida; dejando que mi Poder Superior se lleve mi carga por veinticuatro horas, que elimine de mí los defectos de carácter que impidan mi cambio profundo de personalidad y retrasen mi despertar espiritual.

Al contactar con mi espíritu y el insospechado recurso interior que tengo para semejarme a Dios, puedo lograr ir formando mi carácter para tener un sano amor a mí mismo y por ende hacia los demás, protegiendo con amor y tolerancia que mi corazón no sea invadido por lo negativo y acercarme, un día a la vez, a la luz de la realidad de Dios y al ambiente de Su Gracia.

 

Felices 24 horas en formación del carácter.

 

Fader.

 

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

2 de ABRIL

FORMACIÓN DEL CARÁCTER

 

Las exigencias desmesuradas de atención, protección y amor motivarán en las personas afectadas sentimientos de dominación o de rebelión . . . 

 

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 47 

 

Cuando en el Cuarto Paso descubrí mi necesidad de aprobación, no creí que esto debiera considerarse un defecto de carácter. Prefería pensar que era una cualidad ventajosa (es decir, el deseo de agradar a la gente). Pronto se me hizo ver que esta «necesidad» puede ser paralizadora. Hoy todavía me agrada recibir la aprobación de otros, pero no estoy dispuesto a pagar el precio que acostumbraba pagar por obtenerla. No tengo que doblarme como una lombriz para gustarle a otros. Si yo obtengo su aprobación, está muy bien; pero si no, puedo sobrevivir sin ella. Soy responsable de decir lo que yo considero es la verdad, no lo que crea que otros quieren oír.
Igualmente, mi falso orgullo siempre me mantenía demasiado preocupado por mi reputación. Desde que fui iluminado en el programa de A.A., mi blanco es mejorar mi carácter.

 

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.