En el Libro Grande, Capítulo II, “Hay Una Solución”, en el tercer párrafo encuentro no sólo una afirmación de esperanza sino de plena confianza y convicción de los que me han antecedido en la recuperación cuando leo: “Lo que hay de extraordinario para cada uno de nosotros, es que hemos descubierto una solución común. Tenemos una salida sobre la cual estamos absolutamente de acuerdo y que nos une en una acción fraternal y armoniosa. Es este el gran mensaje que anuncia este libro a aquéllos que sufren de alcoholismo.”

 

En la actividad tenía la idea de que mi problema era distinto, que no había una forma de resolverlo e inclusive no consideraba que mi manera de beber fuera la causante de otro tipo de dificultades, ya que solamente relacionaba mis conflictos de la intoxicación con mi inadecuada manera de consumir. Sin embargo, encontrar en el Programa que la recuperación es integral y que no se trata exclusivamente de dejar de consumir fue algo que me llamó poderosamente la atención, puesto que admitir que mi vida era ingobernable, me parecía muy exagerado ya que en el mundo de lo material y de lo puramente humano, no había perdido todo y tenía cajones de mi vida que no se encontraban tan mal, incluso había situaciones en que podía señalar que tenía familia, casa, empleo y gozaba de alguna buena reputación. Hoy sé, que lo que no había contemplado es la manera y la forma en que mantenía emocional y físicamente a mi esposa, a mis hijos, a mi familia, a quienes laboraban conmigo y aún con aquellos que yo creía tenía una buena impresión de mi persona.

 

Al aceptar de toda buena voluntad, con mente abierta y con honestidad que no podía más con mi consumo, pude derrotarme ante el alcohol y cualquier sustancia que alterara mi estado de ánimo, junto con cualquier tipo de proceso compulsivo con la finalidad de rectificar mi conducta, mis reacciones y mi manera de pensar. Entonces, ingresar en la Comunidad de la recuperación -a través de A.A.- fue algo milagroso y fenomenal de poder comenzar a vivir que sí existía un procedimiento, un recurso y una salida para detener mi consumo y suspender mi obsesión de beber. Comencé a vivir una solución conjunta, que empezó con el hecho de pedir ayuda y tener la disposición para recibirla, ratificándome a mí mismo que yo no podía solo, mas con mis compañeros y un Poder Superior tendría la posibilidad de lograr acometer los Pasos necesarios para contrarrestar mi enfermedad de la adicción, tener un cambio profundo de personalidad, adquirir un nuevo estado de conciencia e iniciar mi despertar espiritual.

 

Así, encontré lo importante del servicio, ya que de la misma forma en que yo recibí el mensaje, apoyo y ayuda de los que me antecedían, ahora me toca a mí devolverlo con los recién llegados, con los enfermos de adicción que aún están sufriendo e inclusive con sus familiares, a través de poner en práctica cotidiana la Duodécima Sugerencia sea porque paso el mensaje, porque comparto en tribuna, porque participo como servidor de mi grupo, en fin porque realizo las actividades que tengo oportunidad de efectuar para que mi grupo esté abierto, que la Comunidad de la recuperación se mantenga y se fortalezca y sobre todo porque intento, con mi mejor buena disposición e intención, vivir conforme a los principios espirituales de los Doce Pasos en todos los aspectos de mi vida.

 

Antes creía que solamente cumplía el Paso Doce, llevando el mensaje en juntas de información, asistiendo a cárceles y hospitales, concurriendo a juntas para enfermos y participando de la estructura de A.A., en fin seguía con esa idea de grandiosidad, de protagonismo y de soberbia. He aprendido que llevar el mensaje fundamentalmente tiene resultados, si puedo mostrar que el Programa de recuperación sí funciona, con el ejemplo de mi propio cambio de vida, con mi manera de actuar más apegada a lo espiritual que a lo material, y evitando caer en las mismas conductas y formas de pensar que tenía en la actividad. También, ahora sé, que llevar el mensaje comienza con el servicio que me doy a mí mismo de asistir a las juntas y de ser un servidor anónimo y desinteresado a mis compañeros, así como realizar al más pequeño favor a mis compañeros, porque no hay ningún servicio insignificante.

 

Un día a la vez, disfruto del agradecimiento de que exista una solución común en la que todos los compañeros en recuperación estamos de acuerdo, es una gran noticia poder transmitirla y un milagro eterno poder participar en la Fraternidad de la recuperación.

 

Felices 24 horas de una solución común.

 

Fader.

 

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

12 DE DICIEMBRE

UNA SOLUCIÓN COMÚN

 

El hecho tremendo para cada uno de nosotros es que hemos descubierto una solución común. Tenemos una salida en la que podemos estar completamente de acuerdo, y a base de la cual podemos incorporarnos a la acción fraternal y armoniosa. Esta es la gran noticia, la buena nueva que este libro lleva a los que padecen del alcoholismo. 

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 16 

 

El Trabajo de Paso Doce de mayor envergadura fue la publicación de nuestro Libro Grande, Alcohólicos Anónimos. Para llevar el mensaje pocos pueden igualar a este libro. Mi idea es salirme de mí mismo y simplemente hacer lo que pueda. Aunque no se me haya pedido apadrinar a nadie y mi teléfono suene muy rara vez, todavía puedo hacer el trabajo de Paso Doce. Participo en «acción fraternal y armoniosa». Llego siempre temprano a las reuniones para recibir a la gente y ayudar a preparar la sala y compartir mi experiencia, fortaleza y esperanza. También hago lo que puedo en el servicio. Mi Poder Superior me da exactamente lo que El quiere que haga en cualquier etapa de mi recuperación y, si se lo permito, mi buena disposición me traerá el trabajo del Paso Doce automáticamente.

 

Del libro Reflexiones Diarias
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