15 de Diciembre.

 

 “Ofrécele (al alcohólico [y al adicto]) tu amistad y compañerismo. Dile que si quiere ponerse bien, tu harás cualquier cosa para ayudarlo.» Cuando leí estas líneas del Libro Grande, Capítulo VII, «Trabajando con los Demás», me quedé pensando que lo que me estaba sugiriendo el Programa de recuperación era demasiado, que rebasaba por mucho mi problema con la bebida y con cualquier problema que tuviera con la adición, puesto que me creía, y seguramente lo era, muy distinto de esos primeros alcohólicos que «no tenían otra cosa que hacer» mas que buscar a otros borrachos y proporcionarles casa, dinero y buscarles trabajo e intentar que «pasaran por la secadora» para desintoxicarlos en un internamiento en el hospital.

 

Al avanzar en mi permanencia en el grupo, en mi involucramiento en la Comunidad de la recuperación y comenzar a entender mejor el sentido de lo que el Libro Azul expresa, he comprendido que para mantener y alimentar mi sobriedad es necesario que me ponga a trabajar con otros enfermos de adicción, mas para nutrir mi progreso espiritual debo acallar a mi ego y esto lo puedo lograr accionando en actos de generosidad con mis semejantes y de manera muy especial con otros alcohólicos y/o adictos.

 

La generosidad no está reducida a darle la bienvenida al grupo, a transmitir mi historial, sino a demostrar en la práctica que los principios espirituales sí aplican en todos los asuntos de mi vida y por tanto debo ofrecer y dar ayuda en todo aquello que sea benéfico y apoye que comience y mantenga su sobriedad, que paradójicamente me da la oportunidad de mantener mi recuperación y trabajar en favor de mi sobriedad. De la auténtica sobriedad que significa necesaria y obligatoriamente la suma de la abstinencia con el equilibrio emocional para buscar el progreso espiritual.

 

De esta forma encuentro que ofrezco y otorgo una genuina amistad, además de que aplico la forma de oración que yo hice mía y que enseñó San Benito y que se propagó con San Agustín «Trabajar Es Orar» y esta forma de transmitir el mensaje y trabajar con otros es una forma de alabar a mi Dios, de agradecer y de buscar cumplir Su Voluntad.

 

Al poner mi mejor buena voluntad para trabajar con los demás aseguro veinticuatro horas de vivir en Fraternidad.

 

Felices 24 horas de hacer cualquier cosa para ayudar.

 

Fader.

 

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

15 DE DICIEMBRE

HACER CUALQUIER COSA PARA AYUDAR

 

Ofrécele (al alcohólico) tu amistad y compañerismo. Dile que si quiere ponerse bien, tu harás cualquier cosa para ayudarlo. 

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 88 

 

Yo recuerdo la atracción que sentía hacia los dos hombres de A.A. que hicieron el Paso Doce conmigo. Me dijeron que yo podía obtener lo que ellos tenían, sin condiciones, y que lo único que yo tenía que hacer era tomar la decisión de unirme a ellos en el sendero de la recuperación. Cuando yo trato de convencer a un recién llegado para que haga las cosas a mi manera, olvido lo beneficioso que era para mí la generosa amplitud de mente de esos hombres.

 

Del libro Reflexiones Diarias
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