En el Libro Grande, en el Capítulo VII, “Trabajando Con Los Demás”, que se dedica completamente al Duodécimo Paso viene una sugerencia esencial para transmitir idóneamente el mensaje: Relátale exactamente aquello que te ocurrió. Subraya libremente el aspecto espiritual. Si él fuese agnóstico o ateo, recalca el hecho de que no tiene necesidad de concordar con tu concepción de Dios. Puede escoger cualquier concepción que le plazca, siempre que signifique algo para él. Lo importante es que él esté dispuesto a creer en un Poder Superior a él y que viva siguiendo principios espirituales.”

Recuerdo que mi primer contacto con el Programa de recuperación fue en una clínica, en la cual cuando pedí informes, me hablaron de las terapias psicológicas individuales y de grupo, del ejercicio, de la alimentación y de la atención médica, en ningún momento me dijeron nada respecto a un Programa de vida que requiere mi más absoluta honestidad, mi buena voluntad y mi mente abierta, mucho menos mencionaron ningún aspecto espiritual.

 

Al comenzar a leer los Doce Pasos y el Libro Azul -(como siempre en la actividad haciendo las cosas al revés del orden correcto)- me di cuenta de que se trataba de un asunto que proponía una solución espiritual. Entonces, pregunté: ¿por qué no lo comentaban?, recibí como respuesta, que si lo hicieran mucho menos personas se internarían. Después, con el paso de las veinticuatro horas, en el grupo pude observar que por el contrario siempre se hace énfasis en el aspecto espiritual del Programa de recuperación así como, por mi recaída. pude experimentar en el internamiento -en el lugar donde renací- la trascendencia de que  retomara la atención espiritual a mi enfermedad de la adicción, porque precisamente por haber descuidado ese aspecto y darle prioridad a lo material y con ello a mi egoísmo, fue que fallé y tuve el resbalón del consumo, aunque el emocional venía desde hacía mucho tiempo.

 

Así que ahora, cuando transmito el mensaje, hago uso de mi historial en la actividad, de las consecuencias de la intoxicación, de mi necedad de pensar que podía controlar y de mi fantasía de tener el poder para resolver por mí mismo y solo cualquier problema con la bebida. También menciono que no me percataba que mi ingobernabilidad o sea mis emociones negativas, me llevaban a consumir y una vez que consumía, los líos en que me metía volvían a afectar mis sentimientos y pensamientos orillándome a consumir otra vez. Entonces, hago una relación y narración de hechos que han cambiado favorablemente gracias  a vivir conforme al Programa de recuperación que me da una solución espiritual ya que la medicina, la alimentación, el ejercicio, mi religión y las terapias no funcionaron, además de que descubrí que no puedo solo y que mi impotencia requiere de un Poder Superior, que empieza con el grupo, para suspender, un día a la vez, mi consumo y así poder comenzar a poner en práctica los principios espirituales que se dirigen a reducir mi egoísmo, egocentrismo, egolatría y egotismo como pilares de mi enfermedad de la adicción.

 

Esta parte positiva de mi experiencia sirve de Compartimiento de esperanza y el trabajar juntos explica como vamos obteniendo fortaleza para alcanzar y mantener el estado de sobriedad.

 

Por tanto nunca dudo en señalar claramente que lo material jamás precedió a lo espiritual y en este campo se encuentra la oportunidad de vivir serenamente y poder tener una existencia digna, útil y feliz.

 

Felices 24 horas de honestidad con los recién llegados.

 

Fader.

 

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

HONESTIDAD CON LOS RECIÉN LLEGADOS

 

Dile exactamente qué fue lo que sucedió. Haz hincapié sin reserva en el aspecto espiritual. 

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 86 

 

Lo maravilloso de A.A. es que sólo cuento lo que me sucedió a mí. No pierdo el tiempo ofreciendo consejo a posibles principiantes, porque si el consejo diera buenos resultados, nadie llegaría a A.A. Todo lo que tengo que hacer es mostrar lo que me ha traído la sobriedad y lo que ha cambiado mi vida. Si dejo de hacer hincapié en el aspecto espiritual del programa de A.A., soy deshonesto. No se le debe causar al recién llegado una falsa impresión de la sobriedad. Yo estoy sobrio solamente por la gracia de mi Poder Superior, y esto hace posible que yo comparta con otros.

 

Del libro Reflexiones Diarias
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