En el Libro Grande, Capítulo IX, “La Familia y La Recuperación” puedo recibir este mensaje vivificante surgido del compartimiento sincero de la experiencia: “Los que estuvimos mucho tiempo en el mundo de la fantasía espiritual, hemos terminado por ver nuestro carácter pueril. Este mundo de sueños ha dado lugar a un deseo profundo de ser útil, acompañado de una conciencia siempre más viva de la presencia de Dios en nuestras vidas. Dios, hemos llegado a creer, quiere que pongamos la cabeza cerca de Él, pero que mantengamos firmemente nuestros pies sobre el suelo. Aquí es donde se encuentran nuestros compañeros de viaje y donde debemos hacer nuestro trabajo. Aquí es donde se encuentra nuestra realidad. No hay nada incompatible entre una experiencia espiritual intensa y una vida sana y feliz, encaminada a convertirnos en personas útiles.”

En mi etapa de nube rosa, mis idealizaciones me demuestran que creía haber llegado a una madurez espiritual, cuando en realidad me encontraba en el campo de mi imaginación infantil causada por mi inmadurez emocional que realmente me situaba en el jardín de niños espiritual.

Esta creencia me incitaba a pensar con grandiosidad en todas las acciones que podría realizar por mi situación de “gran espiritualidad”, y esto no tiene nada de malo en sí mismo, porque demuestra que nacía en mí el interés no sólo por despertar sino por crecer en el campo de mi espiritualidad, transformar positivamente mi personalidad y adquirir un nuevo estado de conciencia. La dificultad en la que me situaba era actuar de manera incorrecta e impulsiva sin pedir guía y sin haber caminado los Pasos previamente para que mis actos tuvieran un beneficio auténtico para mí y para los demás. 

Comprendí que el aspecto espiritual, el poner mi voluntad y mi vida al cuidado de Dios, no quiere decir que me dedique sólo a la oración contemplativa, que medite y me vuelva un anacoreta, así como tampoco se trata de que única y exclusivamente me dedique a mi grupo y a la Comunidad, sino que se requiere de que también realice mi parte en este mundo de índole puramente humano y aporte los resultados que voy obteniendo de la aplicación de los principios espirituales, tanto para mi recuperación como para el bien común de la pareja, la familia, las personas y la sociedad en donde convivo y me desarrollo. 

No se trata de abandonar el mundo en pos de una falso ideal de perfección desdeñando a los demás porque existe mucho materialismo, mucho egoísmo y mucha iniquidad. Por el contrario, mi labor es vivir en paz conmigo mismo y pedirle a Dios ser un conducto e instrumento de su paz para llevar amor, perdón, armonía, verdad, fe, esperanza, luz, alegría, consuelo y comprensión, de tal manera que mi vida sea útil por el servicio que presto a los demás y con ello a mi propio ser, lo que resulta en poder ser genuinamente feliz.

Me lleno de una sensación de concordia y comunión con Dios, cada vez que tengo la oportunidad de compartir mi experiencia con un compañero, de poner mis vivencias al servicio de otro que tiene alguna duda o conflicto, de acompañarlo en los momentos de aflicción, incluso de señalar los hechos en que ha incurrido, por duro que sea, con la única finalidad de que deje de beber, se mantenga sin consumir y pueda gozar de estabilidad emocional.

Lo que sucede es que habiendo encontrado a mi Poder Superior y haber decidido que se haga en mí y a través de mí Su voluntad, y hacer oración para pedir Su guía y meditación para sentir Su intención, entonces tengo la oportunidad de que mis acciones se materialicen en lo cotidiano y es cuando puedo practicar en todos mis asuntos los Doce Pasos. Por eso cada mañana pregunto: “¿Quién manda hoy, Tú o yo? Y me respondo: ¡Tú!, por tanto todo estará bien aquí y en el más allá.

Felices 24 horas de sana y feliz utilidad.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

24 DE DICIEMBRE

UNA “SANA Y FELIZ UTILIDAD” 

Hemos llegado al convencimiento de que El quisiera que tuviéramos la cabeza con El en las nubes, pero que nuestros pies deben estar firmemente plantados en la tierra. Aquí es donde están nuestros compañeros de viaje y donde tiene que realizarse nuestro trabajo. Estas son nuestras realidades. No hemos encontrado nada incompatible entre una poderosa experiencia espiritual y una vida de sana y feliz utilidad. 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 120 

Todas las oraciones y meditaciones del mundo no me ayudarán a menos que estén acompañadas de la acción. Practicar los principios en todos mis asuntos me muestra el cuidado que tiene Dios en todos los aspectos de mi vida. Dios aparece en mi mundo cuando yo me hago a un lado y permito que entre El.

Del libro Reflexiones Diarias
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