En el libro “Tal Como La Ve Bill”, cuando se tratan los temas de Responsabilidad como individuo y Trabajo de Paso Doce se hace alusión a la cápsula 21, “Ciudadanos de Nuevo” que expresa lo siguiente: “Cada uno de nosotros – es decir, el miembro que saca el mayor provecho del programa – dedica mucho tiempo en los primeros años al trabajo de Paso Doce. Así fue en mi propio caso y, tal vez, con menos trabajo no me habría mantenido sobrio.

“No obstante, tarde o temprano, la mayoría de nosotros nos vemos cargados con otras obligaciones – ante la familia, los amigos, el país.

Como recuerdas, el Paso Doce también hace referencia a ‘practicar estos principios en todos nuestros asuntos’. Por lo tanto, creo que la cuestión de aceptar o no un cierto trabajo de Paso Doce debe decidirse según lo dictado por tu propia conciencia. Nadie más te puede decir con toda seguridad lo que debes hacer en un momento dado.

“Yo sólo sé que, en algún momento, se espera de ti que hagas algo más que llevar el mensaje a otros alcohólicos. En A.A. nuestro objetivo no es únicamente la sobriedad – tratamos de hacernos  nuevamente ciudadanos del mundo que una vez rechazamos, y que un día nos rechazó. Esta es la demostración final hacia la cual el trabajo de Paso Doce es el primer paso, pero no el último“. (CARTA, 1959)

En la medida que comenzaron a pasar las veinticuatro horas del Programa de recuperación me preguntaba ¿en qué consistía la sobriedad genuina y cómo podía conseguirse? La respuesta me fue llegando en la medida que aprendí a leer cuidadosamente, párrafo a párrafo el Libro Azul y posteriormente formalizar cada uno de los Doce Pasos para poder vivir conforme a sus preceptos espirituales.

Llegué a creer en un Poder Superior y, en mi caso personal, encontré a Dios, de tal manera que hice mi cita a solas con Él para que ante otro ser humano pudiera comprometerme y decirle ¡Hágase en mí y a través de mí Tu Voluntad!, de esta forma tuve la sensación concreta, cierta y segura de que al hacer la voluntad de Dios no hay manera de equivocarse, aunque tuve que ir experimentando con el conocimiento empírico, que Su intención no coincide generalmente con lo que son mis deseos, mis caprichos, “mis necesidades” y todas mis peticiones, no porque Dios no me escuche o porque quiera castigarme, sino simple y sencillamente porque Él sabe lo que es mejor y más conveniente a mi vida, por eso debo ponerlo al frente de todos mis actos, orar y meditar para conocer Su voluntad y solicitar la fortaleza para cumplirla.

Comprendí que la sobriedad implica estar abstemio, limpio y con estabilidad emocional para poder tener la posibilidad de crecer espiritualmente, y que para tener este progreso místico que conlleva mi profundo cambio de personalidad, deben manifestarse en el exterior conmigo mismo y con  los demás un cambio auténtico y efectivo de juicios y actitudes, de tal manera que pueda congraciarme nuevamente con el mundo, con ese mundo que no me gustaba y que entonces quería que fuera tal como lo veía yo, a través del cristal de las copas y las botellas.

Mi violencia, mi irresponsabilidad, mi actitud de víctima, mi postura arrogante de grandiosidad, mi desprecio por los demás al ser profundamente egoísta e incluso auto-engañarme que era magnánimo, me fueron aislando de los otros, y al mismo tiempo los demás me fueran desechando de su vida. Así, en mi soberbia me vendía la idea de que no necesitaba a nadie más, o requería de su ayuda, ni de su afecto ni de nada, yo era el dios de mi razón y de mi mundo, e incluso me daba el lujo de criticarlos porque no eran “comprensivos ni tan buenos como yo”.

Al realizar mi Cuarto y Quinto Paso encuentro lo que me han hecho los demás, los resentimientos y los temores que han surgido en mi vida, mas al mismo tiempo puedo comenzar a vislumbrar y reconocer, en mi minucioso inventario moral, mis defectos de carácter y los talentos que puedo rescatar. Al pasar al Sexto y Séptimo Paso me pongo en la disposición de enfocar con mayor claridad y precisión mis defectos de carácter, distinguir aquellos que durante mi ingobernabilidad pensé que eran virtudes, y estar dispuesto a que Dios me los eliminase. Tuve que abundar en las personas y las cosas que le hice a cada una, los daños, las afectaciones y reconocer los agravios y las pérdidas materiales y fundamentalmente emocionales y espirituales que me causé en la actividad, en la intoxicación y en mi manera de vivir equivocada. De esta forma comienzo a reparar mis relaciones interpersonales para volver a formar parte del mundo que rechacé y del cual fui excluido y aprendí a detectar, admitir y corregir aquello en que volvía a fallar, sin dejar de buscar mi contacto consciente con Dios y así poder transmitir el mensaje de la recuperación y aplicar los principios espirituales, en todos los asuntos de mi vida.

El vivir conforme a los Doce Pasos es mi manera de prepararme y presentarme ante mis compañeros, ante mis familiares, ante mis amigos, ante las personas con que convivo, ante mí mismo y ante Dios, ya que al tener una transformación, al reconstruir mi vida y al cambiar mi forma de pensar y de conducirme, y hacer evidente en la vida cotidiana que se puede coexistir de manera serena, pacífica, tranquila y ferviente puedo tener la oportunidad de que los demás deseen que participe otra vez en el mundo y que conviva con las personas, aún con aquellas que tanto dañé, empezando por mi esposa y mis hijos.

Al irme entrenando en esta cordialidad de existencia con mis compañeros de mi grupo habitual, voy aprendiendo a tener una mejor respuesta cuando tengo que enfrentar los egos y los instintos de las demás personas, que aún no teniendo la enfermedad de la adicción, yo estoy seguro que tienen, en mayor o menor grado, una enfermedad emocional, alguna afectación en su espíritu y por tanto debo tratarlos con la consideración y tolerancia que los demás han tenido conmigo para que yo alcanzara la sobriedad y me mantenga en recuperación.

Un día a la vez, agradezco a Dios por otorgarme la vida, por darme el círculo familiar en que crecí por adverso que haya sido, por permitirme tener y recuperar a mi esposa, a mis hijos, en fin poder restablecer las relaciones con los seres humanos y vivir un año más, ahora nuevamente en sobriedad. 

Felices 24 horas de prepararme y presentarme.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

28 DE DICIEMBRE

PREPÁRATE Y PRESÉNTATE

En A.A., nuestro objetivo no es únicamente la sobriedad – tratamos de hacernos nuevamente ciudadanos del mundo que una vez rechazamos, y que un día nos rechazó. Esta es la demostración final hacia la cual el trabajo de Paso Doce es el primer paso, pero no el último”. 

COMO LO VE BILL, p. 21 

 En inglés hay un viejo dicho “Suit up and show up”, que se puede traducir como, “Prepárate y preséntate”. Esta acción es tan importante que me gusta considerarla como mi máxima favorita. Cada día puedo optar por prepararme y presentarme o no hacerlo. Presentarme a las reuniones es para mí empezar a sentirme parte de esa reunión, porque entonces puedo hacer lo que digo que haré. Puedo hablar con los recién llegados y puedo compartir mi experiencia; esto es lo que realmente significa credibilidad, honestidad y cortesía. Prepararme y presentarme son las acciones concretas que pongo en práctica en mi progresivo retorno a la vida normal.

Del libro Reflexiones Diarias
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