En el Libro Grande, Capítulo II, “Hay Una Solución” dice: “El hecho es que la mayoría de los alcohólicos, por razones que todavía son oscuras, cuando se trata de beber han perdido su capacidad para elegir. Nuestra llamada fuerza de voluntad se vuelve inexistente.”

Esta falta de control empieza con la obsesión que mentalmente me dice que ahora sí voy a poder controlar mi número de copas, que sí tengo la posibilidad de beber con medida y una vez que tomo el primer trago sucede que me hace un efecto que al parecer tiene “la magia” de hacerme sentir seguro, tranquilo, eufórico, exitoso y grandilocuente. También se destapa el pensamiento adictivo y junto con ello se desata la compulsión que me exige beber más.

Este fenómeno puede desarrollarse en el mismo instante o pasado un tiempo, inclusive días, pero al fin no habrá una explicación comprensible de por qué requiero seguir bebiendo y cómo es que teniendo consecuencias negativas vuelvo a insistir en consumir.

Muchas veces pensé que era un asunto de fuerza de voluntad, hasta que me di cuenta de que ninguna enfermedad se cura o se detiene con fuerza de voluntad; luego creí que se trataba de inteligencia y en realidad tuve que aceptar que en cuanto a inteligencia emocional estoy en pre-escolar. Al fin tuve que rendirme y aceptar mi impotencia. 

El pensamiento adictivo busca hacer lo mismo y obtener resultados diferentes (locura), y por eso la obsesión de mi mente me engaña haciéndome creer que “esta vez que beba será distinto”, y efectivamente lo es porque cada vez es peor y más graves consecuencias porque mi enfermedad es progresiva; es incurable y si no la detengo es mortal. 

Gracias al Programa de los Doce Pasos es que puedo tener una suspensión diaria de mi obsesión, lo que me ayuda a que se aleje este pensamiento adictivo, pero la alergia sigue en mí y sigue avanzando, ya que mi enfermedad no se detiene y jamás retrocede, por ello sin importar el tiempo que haya dejado de consumir cuando vuelvo a hacerlo siempre será mayor que cuando dejé de hacerlo.

Es importante tener presente que tengo una muy perversa enfermedad, crónica y muy grave, y aún así todavía pienso que no ha sido para tanto. No cabe duda de que me acepto totalmente como alcohólico tres días después ….. ¡de qué me muera.! 

De plano he perdido mi capacidad para elegir y solamente mi Poder Superior es quien me regala un día a la vez.

Felices 24 horas, usando las herramientas espirituales.

Fader.

REFLEXIONES DIARIAS

Escritas por los A.A. para los A.A.

8 ENERO

¿TENGO UNA OPCIÓN?

 

El hecho es que la mayoría de los alcohólicos, por razones que todavía son oscuras, cuando se trata de beber han perdido su capacidad para elegir. Nuestra llamada fuerza de voluntad se vuelve inexistente.

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 24

 

Mi impotencia ante el alcohol no cesa cuando yo dejo de beber. En sobriedad, yo todavía no tengo opción — no puedo beber.

 

La opción que sí tengo es la de recoger y usar el “juego de herramientas espirituales” (Alcohólicos Anónimos, p. 25). Cuando hago esto, mi Poder Superior me exonera de mi falta de opción — y me mantiene sobrio un día más. Si yo pudiera optar por no tomar un trago hoy, ¿qué necesidad tendría entonces de A.A. o de un Poder Superior?

 

Del libro Reflexiones Diarias
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