En la glosa del Segundo Paso de A.A. me comparten la siguiente experiencia: “Ahora llegamos a otra clase de problema: el intelectualmente auto-suficiente. También a éstos, los A.As. les pueden decir—. Sí, nosotros éramos así, demasiado listos para nuestro propio bien. Nos encantaba que nos llamaran precoces. Nuestra educación intelectual nos sirvió para inflarnos de orgullo como globos, aunque procuramos ocultarlo. Secretamente sentíamos que éramos capaces de flotar por encima de los demás, con el poder de nuestros cerebros. Los progresos científicos nos hacían creer que no hay nada imposible para el hombre. La sabiduría era todopoderosa. El intelecto podía conquistar  a la naturaleza. Ya que éramos más brillantes que la mayoría, así lo pensábamos. Con sólo pensarlo ganaríamos la batalla. El dios del intelecto desplazó al Dios de nuestros padres; pero el diablillo del alcohol tenía otros planes. Después de creer que habíamos sido los triunfadores, resultaba que estábamos perdiendo en todo. Nos dimos cuenta de que teníamos que recapacitar o moriríamos. En A.A. encontramos a muchos otros que alguna vez pensaron como nosotros. Ellos nos ayudaron a darnos cuenta de nuestra realidad. Con su ejemplo nos demostraron que la humildad y el intelecto pueden ser compatibles, siempre y cuando; se ponga la humildad en primer lugar. Cuando empezamos a trabajar en esto, recibimos el don de la fe: La fe que obra.”

 

Hasta el día de hoy, sólo por hoy y un día a la vez, No He Logrado Detener, ni Curarme de Ninguna Enfermedad, por más que me digan que con pensamientos positivos y repetitivos de bienestar lo voy a lograr.

 

No es que la intención de tener pensamientos buenos y positivos no sirva, sino que si mi enfermedad fuera psicosomática, probablemente podría tener algún tipo de mejoría psicológica  siendo que estaría atacando el mal en su raíz subconsciente, porque esa enfermedad psicosomática no sería la enfermedad física que se ve sino la enfermedad que mental y emocionalmente me estaría causando de manera inconsciente. 

 

Sin embargo, en lo que respecta a la enfermedad de la adicción o alcoholismo, debo confesar que intenté todo, incluso pensar que llegando a un estado superior de conciencia, a través de la hipnosis, podía remediarlo, o que con un a voluntad férrea conjuntada con una gran inteligencia podría hacerlo, sobre todo si aprendía a conocer mi enfermedad.

 

No es en balde que el Libro Grande diga que son muy pocos los casos en que se ha logrado una victoria en una batalla mano a mano con la sustancia, y mi experiencia personal (conocimiento empírico) me enseñó que no pude solo y que definitivamente la solución a mi problema fue adquirir un Poder Superior, aceptando mi locura y la necesidad de que Él me devuelva el sano juicio y que se encargue del cuidado de mi vida y mi voluntad.

 

¿Cómo es posible, qué teniendo un gran bagaje cultural, una inteligencia cognitiva, un coeficiente intelectual alto, no haya podido ni pueda controlar mis copas? Bueno, en principio porque tengo una alergia física que me pide que siga consumiendo (compulsión). Acaso alguien que es alérgico a las fresas cuando se pone mal lo detiene con su pensamiento o más bien requiere de cortisona u otros medicamentos para aliviarse de su mal y evitarse la muerte. Y, con toda seguridad, no podrá volver a comerlas. Entonces no hay forma posible de que yo logre vencer mi alergia, por más positivo, intenso y fuerte que sea mi pensamiento, mi autosugestión, mis decretos y demás.

 

Si la inteligencia, mi fuerza de voluntad y las constantes enseñanzas de querer es poder no funcionan es en principio, para mí, porque mi inteligencia emocional no ha llegado más allá de preescolar (“bebesaurio”), padezco una inmadurez muy grande, en la que ir desarrollando el intelecto emotivo va a ser un curso lento, muy lento de santidad porque soy bastante lerdo en este aspecto.

 

Una vez que admito que no tengo la inteligencia emocional para lidiar con esa serie de sentimientos que alborotan mis sensaciones, mis reacciones y acaban por invadir mi pensamiento de dudas, miedos, desplantes, cinismo, hipocresía, maldad e inmoralidad, una falta total de conciencia y de bien vivir. Entonces, reconozco que no hay forma de que yo mismo encuentre la solución, bien dice el dicho que dos cabezas piensan más que una. 

 

En la actividad soy tan arrogante que pretendo yo solo encontrar todas las respuestas. No tengo el menor rasgo de humildad para pedir ayuda, una sugerencia o cuando pido una opinión o consejo no estoy dispuesto a aceptar lo que se me diga si no es lo que quiero escuchar. ¡Soberbia absoluta!

 

Una vez que comencé a leer la glosa del Segundo Paso, voy sintiéndome reconfortado porque voy quitando todas aquellas defensas absurdas y barreras para comprender que nunca he podido solo, y que ahora es el momento de reconocer y aceptar que requiero la intervención de un Poder Superior, cómo quiera que sea o lo entienda, pero que es urgente pues de otra manera no hay quien me ayude con mi carga, además voy comprendiendo que no necesito darle la carga de la duración de toda mi vida, sino únicamente por veinticuatro horas, quizá haya momentos en que sea solamente por unos segundos, al fin y al cabo es un Poder Superior, que como yo lo concibo, tiene todos los mandatos, facultades, atribuciones y poderes sobre mí y mis circunstancias, porque se lo permito.

 

Encender el switch de la espiritualidad para que fluya la energía del Poder Superior, que en mi caso es Dios, me ha resultado más fácil pues no tengo que preguntarme de dónde viene la energía que alimenta la espiritualidad, de donde viene el dominio, la capacidad, la eficacia del Poder Superior sino simplemente atestiguo que así sucede, al igual que cuando enciendo el apagador de la luz sin tener que entender qué es la electricidad ni tener que generar dicha electricidad yo mismo. 

 

He apagado la linterna de mi propio pensamiento como fuente de solución a mi adicción y alcoholismo, al control de mis emociones negativas y defectos de carácter, la experiencia repetida infinidad de veces se ha encargado de mostrarme que mi pensamiento no es la solución, a diferencia de mi buena voluntad, sinceridad y mente abierta para dejar actuar a Dios.

 

Felices 24 horas prendiendo el switch de la espiritualidad.

 

Fader.

 

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

13 DE FEBRERO

NO PODEMOS LOGRAR LA SOBRIEDAD SOLO CON EL PENSAMIENTO

 

Al hombre o mujer intelectualmente autosuficientes, muchos A.A. les pueden decir: “Sí, nosotros éramos como ustedes – demasiado listos para nuestro propio bien . . . Seguramente creíamos que podíamos flotar por encima de los demás sólo por medio del poder de la inteligencia”. 

 

COMO LO VE BILL, p. 60 

 

Ni el más brillante cerebro puede defendernos contra la enfermedad del alcoholismo. No puedo lograr mi sobriedad con el solo poder de mi pensamiento. Trato de tener presente que la inteligencia es un atributo dado por Dios que puedo aprovechar – una felicidad, como tener dotes para el baile o el dibujo o la carpintería. No hace que yo sea mejor que otra persona, y no es un instrumento de recuperación en que se pueda confiar mucho, porque es un poder superior a mí mismo el que me devolverá el sano juicio – y no un alto cociente de inteligencia ni un título de la universidad.

 

Del libro Reflexiones Diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.