En el libro “Tal Ve Como La Ve Bill”, en el párrafo 8, “Una Vida Nueva” expresa: “¿Es la sobriedad todo lo que debemos esperar de un despertar espiritual? No, la sobriedad no es sino el mero comienzo, el primer regalo del primer despertar. Si hemos de recibir más regalos, nuestro despertar tiene que continuar. Según continúa, descubrimos que podemos deshacernos poco a poco de la antigua vida – la que no dio resultado – y llevar una nueva que puede darlo, y que sí lo da cualesquiera que sean las circunstancias.

Sin importar el éxito o fracaso mundanos, la pena o la alegría, la enfermedad o la salud o siquiera la muerte misma, se puede llevar una nueva vida de posibilidades sin fin, si estamos dispuestos a seguir con nuestro despertar por medio de la práctica de los Doce Pasos de A.A.” [GRAPEVINE, Diciembre de 1957].

Estar dispuesto a crecer espiritualmente significa entender el sacrificio de cualquier resquicio de ego para anteponer los principios espirituales de tolerancia, paciencia, humildad, armonía, verdad, esperanza, fortaleza, generosidad y perdón, aún en los momentos más difíciles, complejos, duros, espinosos, delicados, peligrosos, confusos con personas inaccesibles, enigmáticos, soberbios en fin muy enfermos de sus emociones negativas, como yo, con la diferencia de que no conocen un Programa de recuperación y no tienen ningún acercamiento a la espiritualidad.

En los asuntos de índole puramente humano, generalmente todo se maneja con el poder, el dinero, la violencia a través de amedrentar, violentar, ofender, traicionar, golpear en todos sentidos al otro, y cuando se tiene que vivir momentos o circunstancias tan adversas, cuando no se ve una salida clara, mi naturaleza quisiera dejar desbordar mis defectos de carácter, mas sé que la ira es un lujo que no puedo darme y que tan solo un resentimiento puede acabar con mi vida, como lo explica muy bien la literatura, las vivencias de mis compañeros y mis propias experiencias.

Entonces, ¿cómo continuar el despertar espiritual?, pues poniendo mi buena voluntad y mi mejor intención de cumplir la Voluntad de Dios que es ser un buen hombre, portarme bien y aplicar la prudencia en todos mis actos, para ello recurrir a la oración y la meditación que me sugiere el Paso Once, porque ahí pido la fortaleza para poder vivir momentos conflictivos y no dejarme llevar por disturbios emocionales que me hagan recaer en lo espiritual y que de no aplicar la catarsis, el apadrinamiento y todas las ayudas que me da la recuperación pueden llevarme al consumo.

El primer don que recibo en adición es mantener la mayor estabilidad emocional posible y tener un grado de serenidad y de valor para actuar, aún cuando no tengo la suficiente sabiduría para discernir mis líneas de acción.

Una vez que los acontecimientos pasan, que el torbellino deja sus rastros de destrucción tengo que volver a centrarme en mi recuperación y hacer un intento sincero de vivir con espiritualidad para que en mi contacto consciente con Dios solicitar la cordura para llegar a saber que hacer.

Gracias a yo no tener un vacío en el espíritu puedo sentir como el cuidado de mi Dios se hace presente, aún cuando hay la apariencia de lo contrario, puesto que me saca con su mano milagrosa no sólo de la adversidad sino me regala una tranquilidad inusitada para hacer frente a las tormentas de lo cotidiano y de aquello inaudito e inconcebible que de pronto sucede en mi vida.

Hoy reflexiono que esta duras situaciones, condiciones y ambientes me presentan la oportunidad de mostrar si tengo o no algún grado de conciencia, me brindan la oportunidad de mostrar que hay un cambio en mi personalidad, me regalan la oportunidad de progresar espiritualmente, en fin me proporcionan la ocasión de reconocer los dones que me ha regalado la recuperación.

Felices 24 horas estando dispuesto a crecer.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

1 DE SEPTIEMBRE

ESTAR DISPUESTO A CRECER

Si hemos de recibir más dones, nuestro despertar tiene que continuar. 

COMO LO VE BILL, p. 8 

La sobriedad llena el doloroso «vacío del alma» que ocasionó mi alcoholismo. A menudo, me siento tan bien físicamente que me parece que mi trabajo ha terminado. Sin embargo, la alegría no es sólo la ausencia de dolor; es el don de un continuo despertar espiritual. La alegría viene de un estudio progresivo y activo, así como de la aplicación de los principios de recuperación en mi vida diaria y de compartir esa experiencia con otros. Mi Poder Superior me presenta muchas oportunidades para un más profundo despertar espiritual. No tengo que hacer más que poner en mi recuperación la disposición para crecer. Hoy, estoy listo para crecer.

Del libro Reflexiones Diarias
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