Cuando mis compañeros me dan el servicio de contar sus experiencias dolorosas de su actividad en el consumo; cuando me muestran toda su fragilidad humana; cuando me dejan ver la miseria espiritual por la que han pasado; cuando me permiten conocer todas sus consecuencias; y cuando me dejan tocar su fondo de sufrimiento, en la actividad y ya estando en la Fraternidad; entonces me doy cuenta que soy igual a ellos, que yo he violado normas, he matado sueños, he robado la tranquilidad; he secuestrado el porvenir; he infringido leyes humanas, mandamientos religiosos e incluso divinos; en fin he sido un hombre caído por abandonar la gracia de Dios.

Precisamente, ese puente de comprensión que se tiende de un adicto a otro adicto nace de que yo puedo identificarme en lo más obscuro, doloroso, triste, vergonzoso, desastroso, insultante, denigrante y sufrido de mi espíritu con el espíritu de mis compañeros. De esta forma, cuando alguien necesita ayuda no recurro a señalarle mis fortalezas y cualidades sino por el contrario lo que preciso es mostrarle, con afecto, todas las consecuencias negativas de mi vida, para que el alcohólico y/adicto sienta que no es el único que ha caído en los siete “pecados capitales”, el único ser desventurado y el único que carga toda “la maldad”.

También me sirve para decirle a los recién llegados o a los que regresan, que yo pensaba que todo estaba bien en mi vida, que el único problema que tenía es que yo tomaba, que si parara de beber todos mis problemas se arreglarían; así mismo, puedo decirles que yo también descubrí que el Programa de recuperación se trata de un despertar espiritual y por tanto debo trabajar en cada uno de los Doce Pasos y que los resultados no han sido inmediatos, ni en los tiempos en que yo deseaba; que muchas veces he sentido ganas de frustrarme y enojarme porque las cosas no resultan como quiero. Y digo que siento ganas porque en la medida que he ido teniendo conciencia, he ido aprendiendo a estar dispuesto a buscar, conocer y hacer la Voluntad de Dios.

No en balde una de las Doce Promesas dice que: no tendré miedo de mirar al pasado, no tendré ganas de cerrar la puerta que lleva a él, puesto que toda mi desgracia se ha vuelto la fuente para regresar a la gracia de que mi Poder Superior me devuelva el sano juicio.

Cuando descubrí que no importaba cuántas veces hubiera caído, sino la buena voluntad para levantarme y tener el deseo sincero de dejar de consumir, junto con la sinceridad y mente abierta para aplicar principios espirituales en mi vida, fue entonces cuando pude valorar en su exacta medida mi pasado, haciéndome responsable del mismo: inventariando mis defectos de carácter, pidiéndole a Dios que me los quite; estando dispuesto a reparar los daños de mis consecuencias; y decidir aplicar en todos los asuntos de mi vida, la espiritualidad que nace de que se haga en mí y a través de mí la Voluntad de Dios.

Hoy, cuando recuerdo, puedo hacer a un lado la recomendación para sentirme mal, que siempre en broma Alan me da: “!Ponte tu maxiabrigo de nopal, con música para la depresión y … a sufrir!” 

Hoy busco y pido tranquilidad y eso me evita sufrir.

Felices 24 horas de utilidad y felicidad.

Fader.

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

28 ENERO

EL TESORO DEL PASADO

El mostrarle a otros que sufren cómo se nos ayudó, es precisamente lo que hace ahora que la vida nos parezca de tanto valor. Confíe en la idea de que el tenebroso pasado, estando en manos de Dios, es su más preciada posesión, clave de la vida y de la felicidad de otros. Con ella puede usted evitarles a otros la muerte y el sufrimiento.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 124

Qué regalo es para mí darme cuenta de que todos aquellos años de aparente inutilidad, no fueron desperdiciados. Las experiencias más degradantes y humillantes acaban convirtiéndose en las herramientas más poderosas para ayudar a otros a recuperarse. Por conocer las profundidades de la vergüenza y de la desesperación, puedo ofrecerles una mano cariñosa y compasiva y saber que la gracia de Dios está siempre a mi alcance.

Del libro Reflexiones Diarias
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