28 de Julio.

 

En este camino diario de recuperación debo tener muy presente que de lo que se trata primordialmente es de lograr la auténtica sobriedad, lo que quiere decir la abstinencia del consumo y el equilibrio emocional puesto que la inestabilidad de mis sentimientos, emociones y conmociones hacen que mi mente tienda a los pensamientos deformes, desorbitados, desviados, nefastos, funestos y adversos junto con que mi espíritu se torne en un agitado mar de angustia, ansiedad, desesperación surgido de mis temores, de mis resentimientos que de pronto atacan con un simple recuerdo, sobre todo cuando me encuentro más desprevenido por pensar que he ido teniendo éxito en el área de mi compañerismo, o en el área de mi reencuentro familiar e incluso a veces en ese refundarme a mí y conmigo mismo.

 

El éxito que voy logrando en algunas áreas de la vida cotidiana y de índole puramente humano pueden confundirme y hacerme creer que estoy teniendo una gran recuperación, que mi limpieza, que mi sobriedad tienen una calidad excelente y precisamente el tener este tipo de pensamientos de grandiosidad, de soberbia espiritual, de autosuficiencia me muestran que estoy muy alejado, en los momentos en que pienso y siento de esta manera, de la Voluntad de Dios y por tanto no estoy recibiendo de ninguna manera inspiración directa de Él, sino que mi tendencia a racionalizar quiere imponerme la idea de que cuando hago oración y con el mínimo intento de meditar puedo “escuchar” la directriz de mi Poder Superior. No contradigo a quienes en momentos así reciban indicaciones correctas para su mejor vivir, en mi caso sé que no es así y que la Voz de Dios me llega a través de mis compañeros, de mi padrino, de mis seres queridos, de la literatura y de todo aquello que me sugiere una manera de actuar y de pensar que tienda al bien y a intentar el difícil proceso de ser hombre, que no se termina y que en ocasiones puede ser que auténticamente no inicie porque es un ideal de perfección.

 

Ser hombre, como lo describe el poema de Rudyard Kipling, o la Carta u oración de “dame un hijo” del General Douglas MacArthur, me invitan a tener una guía de los atributos necesarios para accionar en el sentido de ser un buen ser humano siempre bajo la idea que de que mientras más alto escale los Pasos mi espíritu, más amplios son los horizontes, más debo recordar que mis confines tienen la gran extensión de veinticuatro horas y que solamente concatenando un día a la vez puedo mantener una tendencia que me permita progresar espiritualmente sin que ello quiera decir que no haya suspensiones, recesos y retrocesos, lo importante es que si cometo errores, los admita, los corrija y que siempre me levante de mis fallas en busca de la dignificación de mi persona con la ayuda de mi Poder Superior.

 

Mi grupo me ha mostrado el camino para poder decir que hoy es un día exitoso porque no he consumido, mas con mayor énfasis me han enseñado que hoy es un día excelso si tengo equilibrio emocional.

En mi grupo he podido entender que el triunfo en las áreas materiales de mi vida es algo bueno y deseable, mas no tiene la importancia que la apariencia de la realidad cotidiana le da, puesto que con el paso del tiempo lo que realmente valoro -como individuo y como enfermo de adicción- es el bien y las obras que he realizado desinteresadamente por otros y no mis logros personales.

Cuando realmente voy por el sendero del desarrollo espiritual, de mi progreso místico, de mi avance en el cambio positivo de mi personalidad y de mi adelantamiento en la adquisición de un estado nuevo de conciencia puedo aspirar a ese despertar espiritual de plenitud y entonces mi ejemplo podrá ser atrayente para otros, mis palabras podrán tener un mayor contacto con quienes aún sufren y es posible que transmita lo que gratuitamente he recibido para que otro enfermo de adicción se sume a la recuperación no sólo del consumo sino de la salvación de su espíritu y de la verdadera esencia de su ser.

Felices 24 horas siendo un conducto de gracia salvadora para todos.

Fader.

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

28 DE JULIO

AQUELLOS QUE AÚN SUFREN

 

Tratemos de resistir a la orgullosa idea de que si Dios nos ha permitido el éxito en una determinada área, por ello estamos destinados a convertirnos en un conducto de gracia salvadora para todos

A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 223 

Los grupos de A.A. existen para ayudar a los alcohólicos a alcanzar la sobriedad. Grande o pequeño, firmemente establecido o recientemente formado, de oradores, de discusión o de estudio, cada grupo tiene solamente una razón de ser: llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre. El grupo existe para que el alcohólico pueda encontrar una nueva manera de vida, una vida abundante de felicidad, de alegría y libertad. Para recuperarse, la mayoría de los alcohólicos quienes comparten su experiencia, fortaleza y esperanza. Así, mi sobriedad y la supervivencia del programa dependen de mi determinación a poner primero lo primero.