Las líneas iniciales del primer párrafo del Libro Grande en su Capítulo VII, “Trabajando Con Los Demás”, me hacen recordar cómo nació A.A. y por tanto la Comunidad de la recuperación. Se originó de la plática, del compartimiento y del trabajo entre dos alcohólicos que comenzaron a intercambiar sus experiencias, de manera que uno le infundió a otro esperanzas y le transmitió fortaleza. De tal forma, que salieron a buscar a un tercer alcohólico para llevarle este mensaje y descubrimiento de que para alcanzar la sobriedad y mantenerla lo fundamental era trabajar con otro enfermo de adicción y tender el puente de comprensión a raíz del sufrimiento. Esto queda muy de manifiesto cuando leo: “La experiencia de todos los días demuestra que nada es más eficaz para garantizar nuestra sobriedad, que un intenso trabajo en favor de otros alcohólicos [adictos]. Esto funciona incluso donde las otras actividades no funcionan.”

 

Más adelante en el mismo Capítulo VII, voy recibiendo la sugerencia del conocimiento empírico respecto de la manera en que mi transmisión del mensaje debe ser seguida y cuidada por mí, para que realmente el recién llegado tenga oportunidad de ir comprendiendo de que se trata el Programa de recuperación, así como de mi avance en la forma de vivir el mismo, y por eso encuentro el siguiente texto: Los dos, usted y el recién llegado, deben avanzar día a día sobre la vía del progreso espiritual. Si persisten, ocurrirán cosas notabilísimas. Al mirar hacia atrás nos damos cuenta de que cuanto ha ocurrido desde que nos pusimos en las manos de Dios, ha sido mejor que cualquier otra cosa que hubiéramos podido tratar de hacer solos. Siga los dictados de un Poder Superior y vivirá efectivamente en un mundo nuevo y maravilloso, cualquiera que sea su actual situación.”

 

Observo que se impone el principio espiritual de otorgar gratuitamente lo que me ha sido concedido a través de mis compañeros, mi padrino, mi grupo y la Fraternidad de la recuperación a la que pertenezco, pues en este compartir encuentro la mejor forma de poder gozar y utilizar la fortuna y la opulencia espiritual, emocional, mental y mística que he encontrado en los Doce Pasos al dejar de consumir y elegir rehabilitar la integralidad de mi ser.

 

La generosidad es lo que se impone y paradójicamente recibo mucho del recién llegado porque me permite, no sólo recordar el estado físico, mental, emocional y espiritual en que llegué a la Comunidad, sino que me da la oportunidad de hacer la Voluntad de mi Dios y así estar sereno y poder caminar hacia mi crecimiento interior y ayudar a quien está sufriendo en la transición de derrotarse para aceptar la recuperación para alcanzar un estado auténtico de sobriedad (abstemio y equilibrio emocional) y yo abone a mantenerme limpio y sobrio para mi propio progreso interior. De la misma manera debo acompañar a cualquier compañero que haya acabado de vivir una recaída porque yo sé la tristeza, la frustración y el enojo que se siente, la desesperación de pensar que no habrá remedio y la vergüenza de tener que delatarse en el grupo, y aún cuando no se haya vivido una recaída siempre la comprensión, la tolerancia, la misericordia y la indulgencia debe prevalecer para darle la mano a quien, por razones -que sólo Dios conoce- no ha podido o no ha querido mantenerse sobrio y por tanto sigue sufriendo y sigue causando daño. En fin, sea recién llegado o sea que haya tenido un resbalón lo importante es que: ¡es mi compañero de recuperación!

 

La Voluntad de Dios para mí -y para cualquier enfermo de adicción- es que no consuma, para de esta manera tener la oportunidad de vivir conforme a principios espirituales y lograr tener una existencia útil y feliz, así como experimentar cosas maravillosas en asuntos que espirituales que, de alguna manera, tendrán su repercusión en los asuntos de índole puramente humano.

 

Ahora entiendo esa frase hecha en los grupos: “hoy no cambio mi mejor día de consumo, por el peor en recuperación”, pues he gozado de la tranquilidad de espíritu, de la felicidad y de la sobriedad.

 

Felices 24 horas de ser compañero de recuperación.

 

Fader.

 

 

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

16 DE DICIEMBRE

COMPAÑEROS DE RECUPERACIÓN

 

. . . no hay nada que asegure tanto la inmunidad a la bebida como el trabajo intensivo con otros alcohólicos . . . Tanto tú como el principiante tienen que ir día por día por el camino del progreso espiritual . . . Sigue los mandatos de un Poder Superior y pronto vivirás en un mundo maravilloso, no importa cuál sea tu situación actual. 

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 83-93 

 

Hacer las cosas debidas por los debidos motivos – esta es mi manera de controlar mi egoísmo y mi egocentrismo. me doy cuenta de que mi dependencia de un Poder Superior abre el camino de la tranquilidad de espíritu, de la felicidad y de la sobriedad. Yo rezo cada día para evitar mis acciones previas y así poder ayudar a otros.

 

Del libro Reflexiones Diarias
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