7 de Octubre.

 

La primera parte del enunciado del Décimo Paso dice “Continuamos haciendo nuestro inventario personal…” lo que para mí hace una referencia y seguimiento muy claro al minucioso inventario moral, pues “Como el Cuarto Paso es el comienzo  de una costumbre para toda la vida, se sugiere examinar primero aquellos defectos que sean más notorios y que hayan ocasionado más dificultades. De acuerdo con el buen juicio de lo que ha sido lo correcto y lo equivocado, puede hacerse un examen preliminar de la conducta con respecto a los instintos primarios, sexual, seguridad material y emocional; y social.”

 

Realizar mi autoanálisis es imprescindible pues es la única manera de descubrir y averiguar mis fallas emocionales, mis razonamientos equivocados y mis conductas erróneas, lo que sirve para delatarme al hacerlo por escrito y en catarsis en las reuniones de mi grupo.

 

Continuar, para mí, quiere decir: extender mi inventario minucioso; proseguir en admitir la naturaleza exacta de mi personalidad; perpetuar la acción de los Pasos; eternizar la práctica del Programa de recuperación; proceder a rectificar mis fallas; permanecer en la Comunidad de la redención; persistir en mi progreso y no en la perfección espiritual; perseverar en que Dios me devuelva el sano juicio; resistir los embates emocionales y las aflicciones en equilibrio; y encadenar mi intención a la Voluntad de Dios.

 

He escuchado muchas veces -fuera y dentro de la Fraternidad- que en mí está como respondo a los conflictos, que no debo darle el poder a nadie para que me robe la tranquilidad, que la ofensa no está en las palabras que me dice sino en el significado y el alcance que yo les doy, en fin que yo soy quien elijo que actitud tomar, así como el hecho de que si estoy bien conmigo mismo no es posible que me afecte emocional, mental y espiritualmente lo que hacen y dicen los demás. Sin embargo, en lo cotidiano, al enfrentar los problemas de índole puramente humano debo reconocer que si existen daños que pueden causarme los demás con sus actos y con sus palabras, que dichas afectaciones se dan el plano material, sexual, social y familiar, por lo que es difícil no sentirme con algún tipo de disturbio, mas al poner sinceramente mi Programa de vida sé que puedo tener las herramientas para que de ninguna manera las acciones de los demás puedan lograr tener una repercusión en mi plano espiritual, siempre y cuando, me encuentre estable emocional y convierta a la tolerancia y al amor en mi código de vida.

 

El inventario me irá mostrando, continuamente, que tan apegado estoy a los principios espirituales; cuáles son los detonadores de mis defectos de carácter; qué circunstancias debo prever y evitar; cómo reaccionar ante sucesos que son probables se presenten en mi vida; a quién recurrir, de mis compañeros, pidiendo ayuda y sugerencias; en fin poder detectar, admitir y corregir, pues sé que nunca quedaré blanco como la nieve, si no pongo toda mi colaboración para que Dios lo haga por mí.

 

Llevar el control diario de mis acciones, mis pensamientos, mis emociones y mis reacciones me ayuda a enfrentarme conmigo mismo, a auto-conocerme y a tener la posibilidad de ser mejor.

 

Felices 24 horas continuando con mi inventario personal.

 

Fader.

 

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

7 DE OCTUBRE

CONTROL DIARIO

 

Continuamos haciendo nuestro inventario personal . . . 

 

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 55 

 

El axioma espiritual mencionado en el Décimo Paso – «cada vez que estamos perturbados, no importa cuál sea la causa, hay algo mal en nosotros» – me dice también que no hay excepciones. Por muy irrazonables que otros me parezcan, yo soy responsable de no reaccionar negativamente. Ocurra lo que ocurra a mi alrededor, yo siempre tengo la prerrogativa y la responsabilidad de decidir lo que ocurre dentro de mí. YO soy el creador de mi propia realidad. Cuando hago mi inventario diario, sé que debo dejar de juzgar a otros. Si juzgo a otros, probablemente estoy juzgándome a mí mismo. Quien más me fastidia, es mi mejor maestro. Tengo mucho que aprender de él o de ella y, en mi corazón, yo debo agradecérselo.