16 de Octubre.

 En el Libro Grande, Capítulo VI, “En Acción”, una vez que se terminan de enumerar las Doce Promesas me regala la experiencia inconmensurable de mostrarme que precisamente como acto seguido de ir logrando, rápida o lentamente cada una de los Promesas, es necesario que reflexione en cómo es posible que vaya obteniendo el resultado de cada una de estas Promesas y sobre todo como ir manteniéndolas para que, un día a la vez, se vayan materializando, multiplicando y tengan un mayor arraigo en mi vida cuando expresa: “Esta reflexión conduce al Décimo Paso, que nos sugiere continuar haciendo nuestro examen de conciencia y reparar el mal que eventualmente vayamos haciendo. A medida que escombramos el pasado comenzamos a vivir esta nueva vida con vigor. Hemos entrado en el mundo del Espíritu. La labor que nos espera es crecer en comprensión y en eficacia. No es la obra de un día. Deberá durar toda nuestra vida.

Aquí en este párrafo y en las dos oraciones finales me sintetizo lo que implica, para mí, la recuperación para estar en una sobriedad auténtica, por periodos de veinticuatro horas abstemio y con un equilibrio emocional indiscutible, pues con suavidad, tersura y nitidez me muestra que se trata de un esfuerzo constante, ya que mi recuperación no es algo que se logre de la noche a la mañana y por tanto no puedo resolver todos los conflictos emocionales, mentales y las consecuencias de mi enfermedad de la adicción de un día para otro ni para “el próximo jueves”. Es muy claro que mi afán, mi energía y mi voluntad deben enfocarse durante toda mi vida a estar en reparación, rehabilitación y tener, sólo por hoy, una recuperación mejor, intentar no tener retrocesos emocionales y procurar el adelantamiento espiritual. 

¡Progreso y no perfección! es la esencia mística del Programa de recuperación, por eso es que mi trabajo diario para poner en práctica los valores morales positivos, los principios espirituales de los Doce Pasos, en todos los asuntos de mi vida, es una labor que dura toda mi existencia en un presente continuo o sea que no cesa jamás y que por ello es una responsabilidad eterna, por tanto mi rehabilitación interior no puede ser medida por el tiempo  y mi crecimiento espiritual es  infinito porque no tiene un límite ni un fin.

 

Sé que en este plano existencial no estaré nunca curado ni recuperado de mi enfermedad de la adicción, de mis emociones negativas, de mis defectos de carácter, de mis pensamientos nocivos y de mis acciones incorrectas, sino que solamente podré gozar de la suspensión diaria de la obsesión por consumir, de la eliminación temporal de algunos defectos de carácter y de la contención de acciones indebidas, utilizando mi autoexamen de conciencia y enmiende las afectaciones que haga y así poder tener una vida útil y feliz en la cual se cumplan las Promesas de la recuperación.

 

Felices 24 horas en recuperación, día tras día.

 

Fader.

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

16 DE OCTUBRE

DÍA TRAS DÍA

 

Este no es asunto para resolver de la noche a la mañana. Es una tarea para toda nuestra vida. 

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 78-79 

 

Durante mis primeros años en A.A., consideraba el Paso Diez como una sugerencia de que periódicamente examinara mi comportamiento y mis reacciones. si había algo malo debía admitirlo; si una disculpa era necesaria, yo tenía que pedirla. Después de unos años de sobriedad creía que tenía que hacerme más frecuentemente un autoexamen. Hasta di cuenta del significado completo del Paso diez, y de la palabra «continuamos». «Continuamos» no quiere decir ocasionalmente o frecuentemente. Significa día tras día.

 

Del libro Reflexiones Diarias
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