En el libro “Tal Como la Ve Bill”, la cápsula 3, “El Dolor y el Progreso”, dice: «Hace años, solía compadecer a todos los que sufrían. Ahora compadezco solamente a aquellos que sufren en la ignorancia, que no comprenden el propósito y la utilidad final del dolor».  [CARTA, 1950] 

“Alguien observó una vez que el dolor es la piedra de toque de todo  progreso espiritual. Con cuánta sinceridad podemos los A.A. estar de acuerdo con él, porque sabemos que los dolores del alcoholismo tuvieron que venir antes que la sobriedad, y la confusión mental antes que la serenidad”. [DÉCIMO PASO]

 

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«Cree más profundamente. Levanta la cara hacia la Luz, aunque por el momento no puedas ver«. [CARTA, 1950]

 

Este numeral me refiere a reflexionar respecto de mi desarrollo individual en la adversidad, de cómo enfrento mis dificultades, en fin cómo manejo mi tolerancia a la frustración frente al dolor, frente al sufrimiento y qué valor y utilidad encuentro en las aflicciones de la vida y cómo capitalizo la angustia, la ansiedad, la desesperación, la amargura, el desconsuelo e incluso la enfermedad para mi progreso espiritual.

 

El Décimo Paso hace énfasis en el aprendizaje adquirido por la experiencia de muchos compañeros que me han antecedido cuando me comparte que “el dolor es la piedra de toque del progreso espiritual”, lo cual  es muy cierto porque después del sufrimiento que me dejaban las consecuencias de mi consumo; el sufrimiento de consumir intentando que no se me notara; el sufrimiento de perder toda esperanza en controlar mi bebida; la desorientación constante de creer que la siguiente vez sería distinto; la perturbación de pensar continuamente en excusas para beber y en justificaciones por haber consumido; y en la confusión de mi mente sumada a mi desequilibrio emocional, pudo llegar la luz de una solución a través de los Doce Pasos y del Programa de recuperación, que me regaló serenidad y valor adquiridos con calma para alcanzar el estado de sobriedad.

 

En mi experiencia personal sé que si no hubiera tocado el abatimiento, la tristeza, el tormento y la agonía de mi ser, si no hubieran existido las consecuencias que detonaban mi tortura emocional no hubiera tomado la decisión de autoexaminarme y buscar vivir genuinamente conforme a valores morales positivos, mucho menos hubiera estado dispuesto a que la base de mi vida fuera la honradez, la tolerancia y el amor auténtico a Dios y a mis semejantes, para realmente tener un despertar y un progreso espiritual.

 

No he conocido ni he sabido de nadie que haya crecido y alcanzado niveles trascendentes de espiritualidad sin haber caído muchas veces, sin haber sufrido, sin haber experimentado disturbios emocionales y sin haber sido tocado y probado bajo el crisol de la adversidad, la aflicción y el dolor, con lo cual me identifico plenamente pues, si yo no hubiera sentido y tenido penurias, pérdidas, desencantos, desilusiones, depresiones y mucha desesperación por mi alcoholismo activo, es altamente probable que no hubiera iniciado un programa de vida para buscar la abundancia espiritual y tener la oportunidad de una reconversión para ser verdaderamente un hombre.

 

Alguna vez pensé que la espiritualidad solamente llegaba a través de la santidad; después, cuando inicié en el Programa de recuperación, pensé que únicamente llegaba con la sobriedad;  y ahora vivo que la espiritualidad comienza a llegar cuando, con mente abierta y buena voluntad, me derroto y entrego ante un Poder Superior que me otorga una nueva vida, una nueva manera de pensar, una nueva manera de reaccionar y es quien, un día ala vez, elimina mi obsesión por beber y sobre todo es quien elimina, si lo permito, mis defectos de carácter para gobernar mi vida.

 

Dios me deslumbra y me ciega del tal manera que si confío me toma de la mano para guiarme por el camino correcto hasta que me otorgue la visión nueva de que Él sabe y me otorga lo mejor para mí, por eso he dejado de sentir lástima por mí mismo y aún de conmiserarme por los males ajenos, pues intento no ser el dios de mi razón y creer que tengo las respuestas y las soluciones para mi propia vida y de los demás con base en mis grandes conocimientos o mis grandes dotes obtenidas con mi esfuerzo; ahora busco la guía de la inspiración y la iluminación de Dios para ser un conducto de Él, ser Su instrumento y que se haga en mí y a través de mí Su voluntad. Esto no quiere decir que deje de comprender, que deje de consolar y que deje de acompañar a quien tiene sufrimientos, dolores, adversidades y aflicciones sino que ponga por delante la fe de que “En cuanto siquiera vislumbramos la voluntad de Dios, en cuanto empezamos a ver que la verdad, la justicia y el amor son las cosas reales y eternas de la vida, ya no nos sentimos tan perplejos y desconcertados por toda la aparente evidencia de lo contrario que nos rodea en nuestros asuntos puramente humanos. Sabemos que Dios nos cuida amorosamente. Sabemos que cuando acudimos a El, todo irá bien con nosotros, aquí y en el más allá.”

 

Felices 24 horas levantando la mirada hacia la Luz.

 

Fader.

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

LEVANTA LA MIRADA HACIA LA LUZ

 

Cree más profundamente. Levanta la mirada hacia la Luz, aunque por el momento no puedas ver. 

 

COMO LO VE BILL, p. 3 

 

Durante mis meditaciones matutinas, un domingo de octubre, me asomé por la ventana y vi el árbol de fresno en el patio de enfrente. De inmediato quedé sobrecogido por su magnífico color dorado. Mientras lo miraba fijamente asombrado por la obra artística de Dios, las hojas empezaron a caer y en pocos minutos sus ramas quedaron desnudas. La tristeza me invadió al pensar en los meses de invierno por delante, pero mientras reflexionaba sobre el proceso anual del otoño, me llegó el mensaje de Dios. Como los árboles, desnudos de hojas en el otoño, brotan nuevos botones en la primavera, yo, despojado de mis costumbres compulsivas y egoístas por Dios, puedo florecer como un miembro de A.A. sobrio y alegre. Gracias a Ti, Dios, por el cambio de estaciones y por mi vida en cambio continuo.