En el Libro Grande, Capítulo VI, “En Acción”, al final del mismo y estar compartiéndome la forma en que han vivido y practicado el Undécimo Paso puedo leer con detenimiento: “Si la religión que profesamos requiere expresamente ciertas oraciones de devoción en la mañana, cumplimos este deber. Si no pertenecemos a ninguna religión, escogemos algunas veces oraciones que delineen los principios que hemos estudiado. Aunque hay muchos libros útiles, un sacerdote, un pastor o un rabino están capacitados para darnos sugerencias a este respecto. Dese rápidamente cuenta en qué cosa tienen razón las personas religiosas. Sírvase de aquello que le ofrezcan.”  

 

He aprendido a no confundir las instituciones religiosas y las doctrinas religiosas, así como a identificar la espiritualidad de ciertas enseñanzas religiosas, filosóficas y humanistas. En lo personal, entiendo que todas las instituciones humanas, como tales, están conformadas y dirigidas por personas que, como cualquier ser humano, tienen errores, grandes fallas, inclusive pecados, delitos y una gran y grave tendencia al dinero, a las posesiones materiales, a conductas sexuales inadecuadas, al poder y a la satisfacción del ego, alimentación y ejercicio de la soberbia y a la deshonestidad de fingir o aparentar un motivo bueno para justificar y realizar algunos malos actos.

 

Respecto de las doctrinas filosóficas, confesiones religiosas y diversas escuelas para el desarrollo humano he aprendido a identificar los principios espirituales y/o valores morales positivos: bien común, bondad, generosidad, humildad, tolerancia, autoestima, perdón, consideración, consuelo, verdad, armonía, esperanza, comprensión, amor a un Poder Superior y a los semejantes, son ideas conductoras, esenciales y unificadoras de todas las filosofías, escuelas de desarrollo humano y confesiones religiosas que buscan y promueven el progreso del ser humano para tener una mejor vida individual, familiar, colectiva e incluso para acceder a otros mundos, dimensiones o el más allá.

 

De mi religión y la comparación con otras doctrinas he identificado y aprovechado la constante invitación a poner paz en mis emociones, mis pensamientos, mis palabras y mis conductas cómo requisito indispensable para poder llevarlo y transmitirlo a mi entorno y de esta manera generar bienestar entre la humanidad, empezando por mi esposa, mis hijos, mis amigos, mis hermanos, mis padres, mi grupo social, mi país y mi mundo.

 

Los Grandes Iniciados, los hombres que positivamente cambian al mundo, los líderes que cumplen auténticamente su religión, los guías y pensadores que disciernen sobre lo que es mejor para el ser humano coinciden en la naturaleza y esencia de reducir y aniquilar el egoísmo, la egolatría, el egocentrismo y el egotismo como indispensable para amarme genuinamente a mí mismo y de esta manera amar a mi prójimo positivamente cómo a mí mismo y sobre todo, como Dios nos ama porque cada uno somos una parte de la divinidad y somos conducto e instrumento de Dios.

 

En mi caso personal, rescatar la esencia de mi religión católica y su tradición judeo-cristiana me ha permitido tender un puente de comprensión con los Doce Pasos y de esta forma practicar y vivir una espiritualidad ecuménica en la cual lo mismo he aprendido de el Corán, el Zohar, el Libro del Mormón, la Torá, el Tripitaka, enseñanzas Pitagóricas, los Diálogos de Platón, la Logoterapia, el Espiritismo y en general de todo aquello que me oriente y me otorgue herramientas para vivir, intentar y practicar mi espiritualidad.

 

Las Reglas de Oro del Derecho Romano: vivir honestamente; no dañar a nadie y dar a cada quién lo que le corresponde, van totalmente ligadas a los Diez Mandamientos y a las directrices de vivir con honestidad, tolerancia, buena voluntad, mente abierta, auténtico amor a Dios y a mis semejantes que me enseña el Programa de recuperación.

 

No considero que ningún credo religioso sea mejor o superior que otro ni mucho menos que haya un único camino hacia Dios, hacia «mi salvación» o para mi progreso espiritual, sino que he llegado a convencerme de que me es necesario ser humilde de corazón, de alma y de espíritu para auto-conocerme y   saber cuales son mis errores, mis defectos, mi cualidades, mis fortalezas y mis limitaciones, de manera que tenga una visión, creencia y conciencia proporcionada de mí mismo y que me permita reconocer que no puedo solo y que soy uno más en la cadena de la Voluntad de Dios, que no es otra cosa que acabar con mi sufrimiento, lo que significa que Su intención es que sea feliz, pues como espíritu que soy antes de llegar a esta vida corporal formo parte del plan amoroso de Dios, y esto es algo que, en mi caso personal, he podido comprobar cuando los compañeros me comparten experiencia, fortaleza y esperanza que me han permitido observar el cambio profundo de personalidad y el grado de espiritualidad que han ido logrando y que irradian en su vida cotidiana.

 

Haciendo uso de lo que me brinda una de las personas más espirituales de las que he tenido noticia y que he podido estudiar recuerdo esta frase que me sugiere como vivir de manera espiritual: “»Humildemente me esforzaré en amar, en decir la verdad, en ser honesto y puro, en no poseer nada que no me sea necesario, en ganarme el sueldo con el trabajo, en estar atento siempre a lo que como y bebo, en no tener nunca miedo, en respetar las creencias de los demás, en buscar siempre lo mejor para todos, en ser un hermano para todos mis hermanos.» [Mahatma Gandhi]

 

Felices 24 horas de una búsqueda universal.

 

Fader.

 

Reflexiones Diarias

Escritas por los A.A. para los A.A.

UNA BÚSQUEDA UNIVERSAL

 

Prepárate para darte cuenta en donde están en lo cierto las personas religiosas. Haz uso de lo que ellos te brindan. 

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 82 

 

Yo no pretendo tener todas las respuestas en asuntos espirituales, así como no pretendo tenerlas en cuanto al alcoholismo. Hay otros que también están comprometidos en la búsqueda espiritual. Si mantengo una mente abierta respecto a lo que otros tienen que decir, tengo mucho que ganar. Mi sobriedad es grandemente enriquecida y mi práctica del Undécimo Paso es más fructífera cuando hago uso tanto de la literatura y de las prácticas de mi tradición judeocristiana como de los recursos de otras religiones. De esta manera recibo apoyo de muchas fuentes para mantenerme alejado del primer trago.

 

Del libro Reflexiones Diarias
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